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Bhagavad Gita In Spanish Translation | Bhagavad Gita Completo En Español

El Bhagavad Gita, o el Gita como se le conoce más a menudo, es una escritura hindú que consta de aproximadamente 700 versos que se pueden encontrar en la epopeya Mahabharata. Data de la segunda mitad del primer milenio a. C. y ejemplifica la síntesis hindú.

Bhagavad Gita Translated To Spanish

Cuando se trata de las lecciones e ideas más importantes sobre cómo se debe vivir la vida, los hindúes se fijan en uno de sus escritos sagrados, los Vedas. Termina esta versión en español de El Bhagavad Gita por completo y comparte tus pensamientos en la discusión a continuación.

Introducción

Dos son las epopeyas más importantes de la India: el Mahabharata y el Ramayana. La primera de ellas es, además, la más extensa epopeya épica del mundo, con nada menos que casi 100.000 versos que se reparten en dieciocho libros. Atribuida a Vyasa, fue redactada a lo largo de un periodo de tiempo que se extiende desde el siglo VI antes de Cristo hasta los primeros siglos después de Cristo. Relata las encarnizadas batallas entre dos linajes de los Bharatas, conocidos como los Kauravas y los Pandavas. Esta fabulosa epopeya se inspira en eventos históricos y su contenido nos ha permitido conocer mejor aspectos mitológicos, cosmogónicos y religiosos de los hindúes.

Desde el punto de vista espiritual, el relato que resulta más relevante

es, sin duda, el poema místico-ético que se interpola en el libro VI y que consta de dieciocho capítulos que abarcan setecientos versos. Es conocido como el Bhagavad-Gita o Canto del Bienaventurado, pero también se le llama simplemente el Gita o Canto, y está considerado uno de los textos espirituales y yóguicos más esenciales, leídos y meditados por los hindúes. No es solamente una obra maestra de la literatura mística hindú, sino también el exponente nuclear de enseñanzas y aspectos religiosos del hinduismo, tales como el Dharma (ley moral; deber), los margas (vías liberatorias) y los gunas (cualidades de la materia). Es una obra de extraordinaria riqueza ética, inspiradora, reconfortante espiritualmente y que muestra valiosas enseñanzas del yoga. Fue el libro de cabecera de Gandhi, como lo ha sido y lo es de innumerables hindúes y no hindúes.

Cuando fue conocido el Gita en Occidente despertó una incontenible admiración, y toda suerte de estudiosos, investigadores, pensadores y literatos le dieron una cálida bienvenida. Su lectura hacía las delicias de religiosos y agnósticos. Desde luego, para las personas interesadas por la espiritualidad india y por el yoga, es una obra de lectura imprescindible.

El Gita es un fecundo y esclarecedor diálogo entre el guerrero Arjuna y Krishna, una de las encarnaciones (avatares) divinas del dios Vishnú que goza de más celebridad y despierta más fervor en la India. Krishna se presenta en Arjuna (y por extensión a todos los seres humanos con inquietudes místicas) como mentor, guía, hermano espiritual y fraterno amigo. Alivia la angustia de Arjuna; resuelve sus dudas éticas, metafísicas y místicas; lo consuela en su inmensa soledad de ser humano; lo alienta y, lo verdaderamente importante, le facilita las vías (margas) para caminar seguro hacia la liberación suprema. Las tres vías o caminos espirituales de la India han sido desde tiempos inmemoriales el bhakti marga o vida devocional, el karma-marga o vía de la acción inegoísta y el gnana-marga o vía del discernimiento purificado. Estos caminos se recorren mediante la ayuda de los métodos, técnicas, claves y prescripciones propios de los tres yogas correspondientes: el yoga de la devoción o bhakti-yoga, el yoga de la acción o karmayoga y el yoga del discernimiento o gnana-yoga. Todas las vías conducen a la purificación interior, la intuición mística y la liberación. Unas no excluyen las otras, sino que, por el contrario, se complementan, pero cada buscador, dependiendo de sus tendencias y naturaleza mental, se sentirá más proclive hacia una u otra vía. Son laderas hacia una misma cima.

No se sabe la fecha exacta en la que se interpoló el Gita en el Mahabharata, de la misma manera que se desconoce su autor. La obra es a los hindúes lo que el Dhammapada a los budistas, el Tao Te King a los taoístas o los Evangelios a los cristianos. Es un manual espléndido de ética, claves místicas, exhortaciones espirituales y fiables conocimientos para peregrinar hacia lo Inefable. Empero, resulta hasta cierto punto no poco paradójico que un poema de tan excelsa espiritualidad aparezca inmerso en una epopeya épica, y más aún que el dios

Krishna anime a Arjuna a emprender la batalla cuando este se siente verdaderamente desfallecido al imaginar cuánta destrucción y muerte producirá la implacable contienda. Pero tal escenario, propio del Mahabharata, no es más que un sutil pretexto para dejar bien claro, por parte de Krishna, que un ser humano debe asumir su deber (su dharma) por difícil que este resulte, y que, incluso viéndose obligado a presentar batalla para defender a los suyos y prevenir la muerte de seres inocentes, debe mantener su mente libre de odio, malevolencia y aversión.

La difícil situación moral y anímica de Arjuna sirve de base para que Krishna le muestre el camino del yoga y sus diferentes ramas, las actitudes yóguicas, el desapego y la ecuanimidad, las cualidades de la materia, la naturaleza del espíritu, la necesidad del esfuerzo personal y el desapasionamiento, la senda hacia el Absoluto, el valor de asumir el propio deber y la energía divina que todo lo anima y penetra.

Krishna se extiende sobre la acción desinteresada y libre de los resultados que la siguen, el desarrollo y purificación del discernimiento, la actitud devocional y la liberación espiritual. Es un canto al espíritu y su trascendencia, e invita a reconocer la esencia divina que nunca hemos dejado de ser y que puede recobrarse a través de la acción lúcida e inegoísta, a través del pensamiento constante en el Absoluto o a través del discernimiento purificado que permite ver clara y deliberadamente más allá de la bruma mental. El yoga es el vehículo para trasladarse de la ignorancia a la sabiduría, de la servidumbre a la libertad, del odio al amor, de la ilusión cósmica (maya) a la experiencia integradora del Ser.

El Bhagavad-Gita ha sido traducido a innumerables lenguas, tanto indias como orientales y occidentales, e incontables han sido sus comentadores, debiendo destacar yoguis tan notables como Shankaracharya, Ramanuja y Aurobindo. Está considerado no solamente una gema espiritual, sino también una joya literaria. Esta versión que tengo el placer de prologar es la que ha sido mi compañera desde mi juventud, constituyendo un texto limpio, fiable y claro que permite acceder al lector a los más profundos contenidos de esta obra inmortal.

Capítulo primero

El desfallecimiento de Arjuna

Dhrtarashtra dijo:

1. Sanjaya, ¿qué han hecho, reunidos y llenos de ardor guerrero, mi pueblo y los pandavas en Kurukshetra, en el lugar de la realización del dharma?

Sanjaya dijo:

2. El rey Duryodhana, después de haber visto el ejército pandava dispuesto para el combate, se aproximó a su maestro y le dijo:

3. Acharya, mira el poderoso ejército de los pandavas dispuesto por tu inteligente discípulo, el hijo de Drupada.

4-6. Contempla en este gran ejército a Yuyudhana, Virata y Drupada, el del gran carro; a Dhrshtaketu, Chekitana y a Kashi, el valeroso rey; a Purujit, a Kuntibhoja y a Shaiba, el más ilustre de los hombres; al esforzado Yudhamanyu y al victorioso Uttamaujas; al hijo de Subhadra y a los hijos de Draupadi, héroes de gran vigor. Todos ellos son héroes y arqueros certeros, que en el combate no desmerecen de Bhima y Arjuna.

7. Conoce, ¡oh tú, el mejor de los que han nacido dos veces!, los más valerosos de nuestro ejército, los jefes de mi ejército. Yo te los nombraré para que los conozcas.

8-9. Tú mismo, Bhishma, Karna y Kripa, siempre victoriosos guerreros; Ashvatthaman, Vikarna y Saumadatti, y también otros muchos héroes, me han hecho el don de sus vidas. Todos tienen armas y dardos y están muy versados en la guerra.

10. Muy numeroso es nuestro ejército, y Brishma su jefe; el suyo es pequeño y lo dirige Bhima.

11. Defended a Bhishma todos vosotros, que estáis en diversos lugares de la batalla.

12. El poderoso antepasado, el antecesor de los kurus, con gran alegría de Duryodhana, sopló en su cuerno y atronó el campo de batalla con un rugido de león.

13. Al instante los cuernos, los tambores y las trompetas lanzaron al aire su alegre sonido y se produjo un clamor gigantesco.

14. En este momento, Madhava y el hijo de Pandu, pie en su carro de blancos caballos, soplaron en sus cuernos divinos.

15-16. Hrshikesha sopló en su Panchajanya y Dhananjaya en su Devadatta; Vrikodara, autor de asombrosas hazañas, sopló en Paundra, su poderoso cuerno; el rey Yudhishthira, hijo de Kunti, sopló en Anantavijaya; Nakula y Sahadeva, Sugosha y Manipushpaka, los imitaron.

17-18. Kashya, el del gran arco; Shikhandin, el del gran carro; Dhrshtadyumma, Virata, Satyaki, nunca vencido; Drupada y los hijos de Draupadi, señor de la tierra, y Saubhadra, el de poderoso brazo, hicieron resonar los cuernos por todos los lugares.

19. Los hijos de Dhrtarashtra, al oír este horrísono clamor, que repercutía en el cielo y la tierra, sentían desgarrarse su corazón.

20. Entonces, el hijo de Pandu, cuyo emblema es un mono, al ver a los hijos de Dhrtarashtra dispuestos para el combate y al ver arrojar los primeros dardos, empuñó su arco y habló así a Hrshikesha, el señor de la tierra.

Arjuna dijo:

21-23. Achyuta, detén mi carro en medio de los dos ejércitos. Así contemplaré a esta ingente cantidad de hombres deseosos de lucha a los que tengo que enfrentarme. Así podré contemplar a los que están reunidos para combatir por los malvados hijos de Dhrtarashtra.

Sanjaya dijo:

24-25. Después que Gudakesha le habló así, Hrshikesha colocó el mejor de los carros en medio de los dos ejércitos, ante Bhishma, Drona y todos los reyes de la tierra, y dijo: Partha, contempla esta reunión de kurus.

26. Entonces Partha vio tíos y abuelos, maestros, sobrinos, hijos y nietos, amigos, suegros y hombres bondadosos en los dos ejércitos

enemigos.

27. Kaunteya, lleno de profunda compasión al ver a todos estos familiares preparados para combatir, dijo estas palabras nacidas de su dolor y su tristeza.

Arjuna dijo:

28-29. Krishna, cuando veo a los míos preparados para la lucha, mis miembros desfallecen, mi boca se seca, tiembla mi cuerpo y se erizan mis cabellos; mi arco Gandiva escapa de mis manos y parece que el fuego se extiende por toda mi piel.

30. Keshava, no puedo sostenerme en pie y mis pensamientos son semejantes a un remolino; tengo funestos presagios.

31. Keshava, ¿con qué objeto mataría a los míos? No deseo la victoria, los reinos ni los placeres.

32-35. Govinda, ¿qué sentido puede tener para nosotros un reino, las alegrías e incluso la propia vida? Prestos para la lucha y dejando su vida y sus riquezas, están aquí aquellos para quienes ambicionamos reinos, alegrías y placeres; amos, padres, hijos, abuelos, tíos, suegros, nietos, cuñados y toda clase de parientes. De ningún modo podría matarles, ¡oh, Madhusudana!, y entonces ¿tendré que ser yo el que muera para de este modo reinar sobre los tres mundos, y menos aún sobre la tierra? ¿Qué alegrías podremos tener después de matar a los hijos de Dhrtarashtra?

36. Al matarles pecaremos, a pesar de ser ellos los agresores; y además, ¿es que acaso no nos está prohibido el matar a los hijos de Dhrtarashtra, parientes nuestros? ¿Cómo podría llegarnos la felicidad al matar a nuestra propia familia?

37-38. Aunque, ciegos por el deseo, no vean ellos que cometen un pecado al destruir su familia, no encuentren ningún crimen en enfrentarse a sus amigos, ¿no nos sería posible, guiados por la sabiduría, el retroceder ante un pecado de tal naturaleza, ya que para nosotros, ¡oh, Janardana!, la destrucción de nuestra familia es un mal?

39. Cuando la familia es destruida, se destruyen sus perennes tradiciones; cuando estas desaparecen, toda la familia se sitúa fuera de la ley.

40. Krishna, al dominar la injusticia, se pervierten las mujeres de la familia; al pervertirse las mujeres, ¡oh, Varshneya!, se origina la confusión de las castas.

41. Los destructores de la familia, incluso esta misma, son condenados al infierno por esta confusión, pues los antepasados mueren al ser privados del «pinda» y de las libaciones.

42. Es más, los destructores de la familia, por estos pecados que originan la confusión de las castas, destruyen las eternas leyes de la raza y la ley de la familia.

43. Y los hombres que tienen pervertidas sus costumbres familiares son condenados al infierno para toda la eternidad. Pues así se nos ha dicho, ¡oh, Janardana!

44. Nosotros, que deseamos exterminar a nuestros parientes por conseguir los placeres de la realeza, estamos abocados a un gran pecado.

45. Más me valdría que las armas de los hijos de Dhrtarashtra, estando ya desarmado y sin ofrecer resistencia, me mataran.

Sanjaya dijo:

46. Arjuna, después de haber pronunciado estas palabras en el mismo campo de combate, se desplomó sobre el asiento de su carro y dejó deslizar de sus manos el divino arco y el inagotable carcaj, desfallecido su espíritu por la pena.

Capítulo II

El yoga por el Samkhya

Sanjaya dijo:

1. A quien estaba lleno de compasión, con los ojos tristes y llenos de lágrimas, con el ánimo acongojado y falto de vigor, Madhusudana habló así.

El Bienaventurado Señor dijo:

2. ¿Qué origen tienen este abandono, esta riqueza, esta noche del alma en el momento de la dificultad y del peligro? No es este el camino que agrada al ario; esto no puede provenir del cielo ni puede conducir a él y en este mundo impide el conseguir la gloria.

3. ¡Oh, Partha! No abandones el valor del guerrero y del héroe, pues es indigno de ti. Aleja esta cobardía. ¡Arriba, oh Parantapa!

Arjuna dijo:

4. ¡Oh, Madhusudana!, ¿cómo me sería posible herir en la batalla a Bhishma y Drona, a los cuales por el contrario respeto, oh destructor de enemigos?

5. Preferiría vivir de limosnas antes que matar a estos magnánimos maestros. Si los matara, disfrutaría en este mundo de alegrías manchadas de sangre.

6. Y realmente ignoro qué sería mejor para nosotros, si vencerlos o ser vencidos por ellos; ante nosotros están los partidarios de Dhrtarashtra, cuya muerte nos haría odiosa la vida.

7-8. Mi espíritu heroico es en este momento absorbido por mi indecisión; todo mi ser se da cuenta de que no puedo discernir claramente el bien y el mal. Te pido que me digas con claridad lo que convendría hacer. Me refugio en ti como discípulo tuyo; ilumíname. No veo nada que pueda

9. apartar de mi ánimo la tristeza que nubla mis sentidos, que me hace dudar en obtener un próspero reino, o incluso el poder sobre los mismos dioses.

Sanjaya dijo:

10. Gudakesha, temido por sus enemigos, después de haber dirigido estas palabras a Hrshikesha y habiéndole dicho: «No quiero combatir», guardó silencio.

11. ¡Oh, Bharata!; Hrshikesha, sonriendo, habló así a Arjuna, que estaba deprimido y sin coraje.

El Bienaventurado Señor dijo:

12. Tú lloras, aunque no deberías llorar, y, a pesar de ello, tus palabras son sabias. El hombre iluminado no se entristece por los vivos ni por los muertos.

13. No es cierto que existiera un tiempo en el que ni tú ni yo ni los reyes no existieran; tampoco es cierto que tengamos que aniquilarnos en el futuro.

14. Así como el alma pasa a través de la infancia, la juventud y la vejez, así pasa también por los cambios de cuerpo, y esta doctrina no podría turbar al hombre que encuentra en sí la paz.

15. ¡Oh, Bharata, hijo de Kunti!, soporta los estados corpóreos que producen el frío y el calor, el placer y el dolor, cosas todas perecederas.

16. Quien soporta estas cosas sin miedo ni tristeza, ¡oh, hombre de corazón animoso!, quien es lo suficientemente firme y sabio para permanecer tranquilo en el placer y en el dolor, este alcanzará la inmortalidad.

17. Lo que existe realmente no puede dejar de existir; lo que no existe no puede comenzar a existir. El final de esta oposición entre el ser y el no ser lo han visto los que ven las verdades fundamentales.

18. Contempla al que es imperecedero, a quien ha hecho todo el mundo material. ¿Quién podría matar a este espíritu inmortal?

19. Los cuerpos limitados tienen fin, pero quien es dueño y señor del cuerpo es infinito, sin límites, eterno, indestructible. Por lo tanto, lucha, ¡oh, Bharata!

20. Quien cree que es el alma lo que mata o el que piensa que el alma puede ser muerta, yerra. El alma ni mata ni es muerta.

21. El alma ni nace ni muere, ni comienza a existir un día para desaparecer sin volver jamás a existir. Es eterna, antigua e increada; el alma no muere cuando muere el cuerpo.

22. Quien sabe que ella es una existencia espiritual, eterna, inmortal e imperecedera, ¡oh, Partha!, ¿cómo podría matar?

23. El alma encarnada se desprende de los cuerpos viejos y toma otros nuevos, así como el hombre cambia sus vestidos.

24. Las armas no pueden herirla, ni el fuego consumirla, ni el viento secarla, ni las aguas empaparla.

25. No se podría herirla ni quemarla, mojarla ni secarla. Firme para toda la eternidad, inmóvil, penetrándolo todo, ella existirá durante toda la eternidad.

26. Ella está oculta, ella es inmaterial, ella es inmutable; así nos ha sido descrita por los antiguos sabios; sabiendo esto, no deberías afligirte.

27. No te aflijas, poderoso guerrero, aunque creas que el Yo está sujeto al nacimiento y a la muerte, pues en verdad la muerte sólo acaece al que ha nacido, y el nacimiento al que ha muerto; por ello, que es inevitable, no deberías afligirte.

28. Los seres son no-manifestados en su origen, manifestados en la mitad de su camino; no-manifestados cuando perecen. ¿Por qué te afligiría esto?

29. Contemplamos y hablamos de lo divino como algo maravilloso, superior a nuestra inteligencia, pues nadie ha podido jamás conocer lo absoluto.

30. ¡Oh, Bharata!, puesto que lo divino reside en cada cuerpo, y es eterno e indestructible, tú no debes afligirte por ningún ser creado.

31. Además, si reflexionas sobre tu propio dharma, no debes turbarte; pues no hay mayor bien para un guerrero que una noble batalla.

32. Si una batalla de esta naturaleza se les presenta, entonces son felices los guerreros.

33. Pero si tú no luchas en defensa del derecho, traicionarás tu deber, tu virtud y tu gloria, y habrás pecado.

34. Los hombres afirmarán tu eterna deshonra, y para un hombre noble la deshonra es peor que la muerte.

35. Los hombres valerosos creerán que no has combatido por temor.

36. ¿Acaso mancharás tu honor ante los que te tenían en tan gran consideración?

37. Tus enemigos te dirigirán grandes injurias, despreciando tu valor,

¿acaso hay peor desgracia?

38. Si mueres, irás a los cielos; si vences, serás el señor de la tierra. Por tanto, hijo de Kunti, levántate y lucha.

39. No pecarás si te arrojas a la batalla habiendo logrado que la desgracia y la felicidad, la victoria y la derrota, el fracaso y el éxito te sean iguales.

40. Esta es la sabiduría que nos enseña el Samkhya, hijo de Pritha; ahora te enseñaré lo que enseña el yoga, pues si llegas a ser yogui te librarás de la esclavitud de las obras.

41. En esta doctrina ningún esfuerzo es inútil, ningún obstáculo carece de objeto; un poco de esta doctrina libra del máximo terror.

42. ¡Oh, alegría de los kurus!, la inteligencia firme y estable es una y homogénea, pero cuando está dividida en muchas tendencias y sigue múltiples caminos, es la inteligencia del irresoluto.

43. Las hermosas sentencias que nos dicen los creyentes del Veda, carentes de todo discernimiento, que no tienen otros dogmas que los enseñados por el Veda —hombres buscadores del paraíso cuyas almas están llenas de deseos—, se extravían en sus muchos caminos llenos de ritos específicos y persiguen la alegría y el máximo poder.

  1. La inteligencia de estos pobres descarriados que se afanan por el placer y el poder, no está fijada en el Yo con gran seguridad.
  2. La doctrina del Veda es la acción de los tres gunas; pero tú, Arjuna, líbrate de ellos, de las dualidades, y permanece siempre en el ser verdadero, sin poseer ni adquirir, pero dominando el Yo.
  3. La misma utilidad que tiene un pozo que está rodeado por todas partes por aguas que le cubren, la misma, digo, obtiene el Brahmán del conocimiento de los Vedas.
  4. Tú debes perseguir la acción, pero sólo a ella, no a sus frutos; que estos no sean tu acicate; mas, por el contrario, no te entregues a la inacción.
  1. Cuando hayas alcanzado el yoga, realizarás tus acciones sin interés, impertérrito ante el fracaso o el éxito, pues esta tranquilidad de ánimo es lo que produce el yoga.
  2. ¡Oh, Dhananjaya!, las obras son inferiores al yoga de la inteligencia; el mejor refugio es el que ofrece la inteligencia; sólo las almas pobres y desgraciadas cifran como objeto de su pensamiento y su actividad los frutos de sus obras.
  3. Quien ha logrado unir su razón y su voluntad con lo divino consigue, incluso en este mundo de dualidades, hacer indiferentes para él tanto la buena como la mala acción. Procura conseguir el yoga; el yoga es la habilidad en las obras.
  4. Los sabios que unieron su razón y su voluntad con lo divino desprecian los frutos de la acción y, liberados de la esclavitud del nacimiento, alcanzan un estado superior al yoga.
  5. Si tu inteligencia vence al error, te serán indiferentes las escrituras sagradas que conoces y las que ignoras.
  6. Cuando tu inteligencia extraviada por la shruti logre inmovilizarse y estabilizarse en la samadhi, entonces habrás alcanzado el ser yogui.

Arjuna dijo:

  1. ¿Cómo se sabe que se ha alcanzado la samadhi, la inteligencia estable en la sabiduría? El sabio cuyo entendimiento es firme, ¿cómo hablará, cómo se sentará, cómo andará?

El Bienaventurado Señor dijo:

  1. ¡Oh, Partha!, el hombre que se libera de todo deseo y que se satisface en el Yo por el Yo, ese es el que tiene una sabiduría firme.
  2. Quien no se turba en medio de las tristezas, quien en medio del placer no siente deseo, quien ha abandonado todo impulso, temor o cólera, este tiene el entendimiento estable.
  3. Quien no se inmuta por nada, aunque le acaezca un mal o un bien, quien ni odia ni se entristece, ese está sólidamente en posesión de la sabiduría.
  4. Quien desvía los sentidos de todo estímulo, como la tortuga resguarda sus miembros en su caparazón, ese está sólidamente en posesión de la sabiduría.
  1. El que se abstiene de comer, logra apartar de sus sentidos el estímulo, pero no elimina el íntimo deseo del sentido; este íntimo deseo sólo desaparece cuando se ha visto el Supremo Ser.
  2. ¡Oh, hijo de Kunti!, el vehemente acicate del sentido acosa incluso el espíritu del hombre sabio que pugna por alcanzar la perfección.
  3. El que ha vencido todos los sentidos deberá permanecer en el yoga, consagrado por completo al Yo. La inteligencia del que ha vencido los sentidos está bien afirmada.
  4. Pero quien tiene su mente continuamente dirigida hacia los objetos de los sentidos es encadenado por ellos; de este lazo nace el deseo, y del deseo, la cólera.
  5. La cólera origina el error, el error la pérdida de la memoria, esta la destrucción de la inteligencia y, en consecuencia, la muerte del hombre.

65. Pero cuando se observan los objetos por los sentidos, conservando estos dominados por el Yo, carentes de atracción o de repulsa, se alcanza una dulce iluminación del alma y del carácter en la que no tienen cabida la pasión ni la tristeza; el hombre que consigue esto, pronto conducirá su inteligencia a un saber estable.

  1. Pero el que no ha alcanzado el yoga no puede tener inteligencia ni concentración del pensamiento; quien no alcanza la concentración del pensamiento no puede tener paz; y, ¿cómo podría ser feliz quien no tiene paz?
  2. Como los vientos empujan un barco sobre el océano, así la inteligencia es zarandeada por los sentidos descarriados en la contemplación de las cosas.
  3. Aún más, poderoso guerrero: quien ha alejado por completo sus sentidos de los objetos tiene su inteligencia firmemente establecida en un tranquilo conocimiento de sí mismo.
  4. El Ser Supremo, que para las demás criaturas es una noche, para el sabio que ha dominado sus sentidos es un claro día; la vida de dualidades que representa para las criaturas el día es una noche para el Sabio iluminado.

70-71. Y alcanzará la suprema paz aquel que recibe todos los deseos como el océano las aguas, que cada vez se llena más y, sin embargo,

permanece inmóvil, no aquel a quien cualquier deseo perturba. La alcanzará también quien abandona todo deseo y vive y obra libre, sin apetitos, quien no tiene ni «yo» ni «mío».

72. Este es el estado que se alcanza al unirse al Brahmán, ¡oh, hijo de Pritha! El hombre que lo alcanza no se extraviará jamás y, cuando llegue el instante de su muerte, alcanzará la extinción en el Brahmán.

Capítulo III

El yoga de la acción

1. ¡Oh, Janardana! Si tú consideras superior la inteligencia a las obras,

¿por qué se me ordena una obra tan terrible?

  1. Parece que quisieras enturbiar mi inteligencia con palabras oscuras y de difícil interpretación; por lo tanto, dime de un modo claro, de qué forma podría lograr el bien de mi alma.

El Bienaventurado Señor dijo:

  1. Dos formas alcanza en este mundo el esfuerzo del alma sobre sí misma, según ya te he indicado antes, ¡oh, tú, sin pecado!: la primera es la de los adeptos al «samkhya», por medio del yoga del conocimiento; la segunda es la de los «yoguis», por medio del yoga de las obras.
  2. Ni apartándose de las obras alcanza el hombre la inactividad, ni renunciando únicamente a ellas se llega a la perfección.
  3. Pues nadie puede permanecer un instante sin acción; todo ser está necesariamente obligado a la acción por los «gunas» nacidos de Prakrti.
  4. Quien domina los órganos de la acción, pero sigue mentalmente unido a los objetos de los sentidos y permanece en ese estado, se ha extraviado con falsas concepciones de la disciplina de sí mismo.
  5. ¡Oh, Arjuna!, quien dominando los sentidos por la mente se introduce con los órganos en el yoga de la acción, este la sobrepasa.
  6. Cumple, por tanto, la acción mandada, pues ella es preferible a la inacción; es más, incluso tu propia vida física no podría subsistir sin acción.
  7. Si las obras se ejecutan sin considerarlas como sacrificio, el mundo de los hombres es encadenado por ellas; así pues, ejecuta las obras considerándolas como un sacrificio y liberándote de todo lazo, ¡oh, hijo de Kunti!

10. El señor de las criaturas las creó con el sacrificio y dijo: «Por medio de este producirás las cosas»; que él sea para ti la vaca que concede deseos.

  1. Por medio de él alimentas a los dioses y por él los dioses te alimentan a ti. Alimentándose el uno por el otro, alcanzarás el supremo bien.
  2. Alimentados por el sacrificio te concederán los dioses tus deseos; por el contrario, quien goza de placeres concedidos por ellos y no les da nada a cambio es un ladrón.
  3. Los hombres piadosos que comen los restos del sacrificio eliminan de ellos todo pecado, pero los que preparan los alimentos para sí mismos son pecadores.

14-15. Del alimento nacen las criaturas; el alimento, de la lluvia; la lluvia, del sacrificio; el sacrificio, del trabajo; el trabajo, de Brahmán; Brahmán, del Inmutable; por lo tanto, Brahmán, que abarca todo, está asentado en el sacrificio.

  1. Quien no conoce en este mundo este encadenamiento de cosas es un malvado, sus placeres son sensuales y en vano vive, ¡oh, Partha!
  2. Pero el hombre que cifra su placer en el Yo, que se satisface de la alegría del Yo y se alegra en el Yo, para él nada significa la obra que tiene que cumplir.
  3. Pues nada hay en el mundo que pueda alcanzar por la acción que realiza ni tampoco por la que deja de ejecutar; ya que ha sobrepasado todas estas existencias.
  4. Además, cumple sin encadenarte la obra que debas hacer, pues si se hace sin encadenarse, el hombre alcanza al Ser Supremo.
  5. Janaka y los demás alcanzaron la perfección por las obras, y para que los pueblos permanezcan unidos también es preciso realizar obras.
  6. Quien llega a ser el mejor de los hombres es imitado por hombres inferiores; el modelo que él creó es seguido por la humanidad.
  7. ¡Oh, hijo de Pritha!: yo no tengo que hacer ninguna obra ni en el mundo físico, ni en el vital, ni en el de la mente; yo no tengo nada que conseguir, pues ya lo he conseguido todo, y sin embargo, no me abstengo de la acción.

23-24. Pues si yo me apartase de la acción, al seguir los hombres mi propio camino, los pueblos se destruirían; y si yo no trabajase, sería el creador del desorden y el destructor de las criaturas.

  1. Así como los ignorantes obran encadenados a la acción, así el hombre sabio debe de obrar sin encadenarse, teniendo por único móvil el unir a los pueblos.
  2. No debe sembrar la duda en el entendimiento de los ignorantes encadenados a sus obras; sino que debe aconsejarles la práctica de las acciones que él ejecuta con conocimiento y establecido en el yoga.
  3. El hombre que está sumergido en la ignorancia por el egoísmo, al realizar acciones conforme a los «gunas» piensa: «Soy yo el que las hago».
  4. Pero quien ha penetrado en los verdaderos principios de las categorías de los «gunas» y de las obras, comprende que los «gunas» obran y actúan unos sobre otros y no se deja dominar por ellos.
  5. El que ha comprendido este encadenamiento, no debe turbar el pensamiento de los que no lo conocen y se han extraviado por los «gunas».
  6. Si robusteces tus obras en el Yo, si tu conciencia está fundamentada en el Yo, al estar libre de la pasión y del egoísmo, debes combatir liberado de la fiebre de tu alma.

31-32. También se liberan de las obras los que tienen fe y desconfían de la inteligencia crítica y por ello siguen con constancia las enseñanzas que yo predico. Mas quien critica mi doctrina y no obra de acuerdo con ella tiene su mente desviada y toda su conciencia descarriada, por lo que está destinado a perecer.

  1. Todos los seres obedecen a su propia naturaleza, ¿por qué tendríamos que forzarla? Incluso la obedece el hombre que es sabio.
  2. La atracción y la repulsión nos acechan en los objetos de cualquier sentido; cuida de no dejarte dominar por ellas, pues asaltan al alma en su propio camino.
  3. Cada uno debe preferir su propio «dharma», aunque sea imperfecto, antes que el de otro, aunque sea superior. Es preferible perecer en el propio «dharma»; por el contrario, al seguir el «dharma» de otro se corre un gran peligro.

Arjuna dijo:

  1. ¡Oh, Varshneya! ¿Qué fuerza hay en el hombre que le impulsa a pecar, a pesar de que su propia voluntad se oponga?

El Bienaventurado Señor dijo:

  1. Son el deseo y la cólera, productos de rajas, que todo lo manchan y todo lo destruyen. Debes saber que ellos son los peores enemigos del alma.
  2. Así como el fuego es cubierto por el humo, el espejo por el polvo y el embrión por el amnios, así el conocimiento es sofocado por ellos.
  3. ¡Oh, Kaunteya! El conocimiento es ahogado por este su irreconciliable enemigo, que con el aspecto del deseo es un insaciable fuego.
  4. Su sede son los sentidos, la mente y la inteligencia; el alma encarnada se extravía cuando el deseo la envuelve por medio de ellos.
  5. Por lo tanto, ¡oh, el mejor de los Bharatas!, domina los sentidos y destruye el objeto del corruptor pecado que descarría el conocimiento.
  6. Ellos afirman que los sentidos son supremos, que la mente es superior a los sentidos, que la voluntad y la inteligencia son superiores a la mente; pues bien, el Purusha es superior a la voluntad y al entendimiento.
  7. En consecuencia, ¡oh, poderoso guerrero!, elévate por la comprensión a lo supremo, que es superior a la mente, fortifica al Yo por el Yo para darle firmeza y estabilidad y de este modo destruirás al deseo, enemigo muy difícil de atacar.

Capítulo IV

El yoga de la sabiduría

El Bienaventurado Señor dijo:

  1. El yoga indestructible, Vivasvant lo recibió de mí, Manú de Vivasvant, Ikshvatu de Manú.
  2. ¡Oh, Parantapa!, después se fue entregando a un sabio por otro, y así continuó hasta que se desvaneció de la mente de los hombres.
  3. Yo te he expuesto hoy, porque crees en mí y eres mi amigo, ese mismo antiguo yoga; es el más elevado secreto.

Arjuna dijo.

  1. Vivasvant fue uno de los primeros habitantes del mundo, mientras que Tú has nacido hace poco; ¿cómo voy a entender que Tú le hayas enseñado esta doctrina en el comienzo del mundo?

El Bienaventurado Señor dijo:

  1. Mis vidas pasadas y las tuyas, ¡oh, Arjuna!, son muchas; yo las conozco, pero tú las ignoras, ¡oh, azote de los enemigos!
  2. Aunque yo soy el no-nacido, aunque yo soy indestructible en mi propio ser, aunque yo soy el señor de todos los seres, sin embargo, descanso en mi propia naturaleza y nazco por mi propia maya.
  3. Yo me encarno siempre que se olvida el «dharma» y triunfa la injusticia.
  4. Yo me reencarno para librar a los buenos, para destruir a los malos y para establecer el reinado de la justicia.
  5. ¡Oh, Arjuna! Quien conoce perfectamente mi divino nacimiento y mi obra divina, al morir no vuelve a renacer, sino que se une a Mí.
  1. Muchos seres, purificados por el ascetismo del conocimiento, se unen a Mí, se refugian en Mí, liberados del deseo, del temor y de la cólera.
  2. Cuando los hombres desean acercarse a Mí, Yo los recibo en mi amor; los hombres siguen de cualquier modo mí camino, ¡oh, hijo de Pritha!
  3. Quienes desean obtener frutos de sus obras, sacrifican a los dioses, porque en el mundo humano las obras alcanzan fácilmente sus frutos.
  4. El orden cuádruple fue creado por Mí conforme a las diferentes cualidades y acciones, y fui Yo mismo el que lo creó a pesar de ser el Eterno inactivo.
  5. Yo no me encadeno a las obras ni deseo en absoluto los frutos de la acción; asimismo, no se encadena por las obras quien me conoce.
  6. Los hombres antiguos, al buscar la liberación realizaban sus obras con esta idea; por lo tanto, realiza tus obras como antes se hacía, como lo hicieron los antepasados del género humano.
  7. Incluso los sabios no ven claro y sin error lo que sea la acción y la inacción. Yo te expondré la doctrina de la acción, cuyo conocimiento eliminará tus males.
  8. Hay que conocer qué es la acción, la acción malvada y la inacción; el camino de las obras es tortuoso y difícil.
  9. Quien puede contemplar la inacción en la acción y quien puede contemplar la acción permaneciendo en la inacción es hombre de razón recta y de claro pensamiento; ha alcanzado el yoga y es un obrero de numerosas facultades.
  10. Es un verdadero sabio quien tiene sus conceptos y realiza sus obras libre de deseo, quien destruye sus obras por el fuego del conocimiento.
  11. Quien no desea los frutos de sus acciones, quien está perpetuamente satisfecho sin depender de nada, no obra aunque se introduzca en la acción.
  12. No tiene deseos personales, no desea las cosas para su propiedad personal; domina completamente su corazón y su Yo; por ello no puede pecar al realizar las acciones solamente por medio de su cuerpo.
  13. Quien siempre se satisface sea lo que sea lo que obtenga, quien ha roto las dualidades, quien no envidia a nadie, quien no se turba por el éxito o por el fracaso, aunque obre no puede encadenarse.
  1. Se diluye la actividad del hombre que, liberado de todo deseo con su mente, su corazón y su espíritu sólidamente establecidos en el conocimiento de sí mismo, ejecuta sus obras como un sacrificio.
  2. El Brahmán es la oblación, el Brahmán es la ofrenda de alimento; por él se la ofrece en el fuego del Brahmán; Brahmán es lo que se alcanza por el «samadhi» en la acción:
  3. Algunos yoguis hacen el sacrificio propio de los dioses, otros sacrifican en el fuego de Brahmán por el propio sacrificio.
  4. Unos ofrendan el oído y los demás sentidos en el fuego del dominio; otros ofrendan los sonidos y demás estímulos de los sentidos en el fuego de los sentidos.
  5. Otros ofrendan las acciones de los sentidos y de la fuerza vital en el fuego del yoga del dominio de sí mismos, realizado por el conocimiento.
  6. Quien se esfuerza por alcanzar la perfección puede ofrecer algo material y físico, o el ascetismo de su propio dominio y el esfuerzo de su alma dirigido hacia algo elevado, o alguna clase de yoga, o el estudio y el conocimiento.
  7. Hay quienes se dedican a reglamentar su respiración, regulan la inspiración y la espiración y ofrecen como sacrificio la expiración en inspiración y la inspiración en expiración.
  8. Otros, habiendo regulado su alimento, vierten como sacrificio su aliento vital en los alientos vitales. Estos conocen en qué consiste el sacrificio y por él limpian sus pecados.
  9. Quienes gozan del licor de la inmortalidad que queda del sacrificio alcanzan el eterno Brahmán. Quien no hace sacrificios, ¿cómo alcanzaría otro mundo si no puede alcanzar el terreno?
  10. Por ello se ofrecen al Brahmán todas estas clases de sacrificio y algunas otras más. Además, todas nacen de las obras, y el que sabe esto alcanzará la libertad.
  11. ¡Oh, Parantapa! El sacrificio del conocimiento es superior a todo sacrificio material; el conocimiento es lo más elevado que se puede ofrecer.
  12. Aprende todo esto adorando, preguntando y cumpliendo los mandatos del Maestro; los hombres sabios que han visto los verdaderos principios de las cosas te enseñarán este conocimiento.
  1. ¡Oh, Pandava! No volverás a caer en la ignorancia, si alcanzas este conocimiento; pues, gracias a él, verás todos los seres en el Yo, después en Mí mismo.
  2. Subido en la nave del conocimiento, te purificarás de todos los males, incluso aunque fueses el mayor de los pecadores.
  3. ¡Oh, Arjuna! Como el fuego reduce la madera a cenizas, así el fuego del conocimiento transforma en cenizas todas las obras.
  4. Ninguna cosa del mundo iguala en pureza al conocimiento; el hombre iluminado por el yoga alcanza esta verdad con el tiempo en su propio Yo.
  5. Para alcanzar el conocimiento es preciso tener fe, avasallar y dominar la mente y los sentidos, fijar toda la conciencia en la suprema realidad; y el que alcanza el conocimiento, prontamente obtiene la suprema paz.
  6. Por el contrario, quien no tiene fe, quien tiene su alma inmersa en la duda, está abocado a la perdición; para el alma dominada por la duda es imposible alcanzar, ni en este mundo ni en el mundo supremo, ninguna clase de felicidad.
  7. ¡Oh, Dhananjaya! No puede ser dominado por sus obras quien gracias al conocimiento ha destruido la duda, quien está por encima de las obras gracias al yoga y quien está en posesión del Yo.
  8. Por ello, aniquilada con la espada del conocimiento la duda que originó tu ignorancia y acongoja tu corazón, entrégate, ¡oh, Bharata!, al yoga y elévate.

Capítulo V

El yoga de la renunciación a la acción

Arjuna dijo:

  1. ¡Oh, Krishna! Puesto que me exhortas a renunciar a las obras y al mismo tiempo me ensalzas el yoga, dime claramente cuál de los dos caminos es el mejor.

El Bienaventurado Señor dijo:

  1. Tanto la renuncia como el yoga de las obras originan la salvación del alma, pero el mejor de ambos es el segundo.
  2. Quien no tiene odio ni deseo es para siempre «sannyasin», porque está liberado completamente de la esclavitud, eliminadas todas las dualidades.
  3. Es propio de niños y no de sabios establecer una oposición entre el «samkhya» y el yoga; igual fruto obtiene quien se entrega por completo a uno de ellos.
  1. Los que practican el yoga, alcanzan el mismo estado al que conduce el «samkhya»; y ve con claridad quien considera el «samkhya» y el yoga como la misma cosa.
  2. Pero, ¡oh, poderoso guerrero!, es difícil alcanzar la renuncia sin el concurso del yoga; el sabio que se entrega al yoga se une con facilidad al Brahmán.
  3. No se encadena a las obras, aunque las ejecute, quien practica el yoga, ya que su alma es pura, es el señor de su Yo, ha triunfado sobre sus sentidos y su Yo es el Yo de todo ser.

8-9. Quien ha penetrado en los principios de las cosas, iluminado por el yoga, dice: «Yo no obro», y al ver, oír, gustar, sentir, comer, moverse, dormir, respirar, hablar, absorber, arrojar, abrir o cerrar los ojos, sabe que no él, sino sólo sus sentidos, son los que actúan sobre los objetos.

  1. Quien renuncia a todo encadenamiento y obra entregando su actividad al Brahmán no es manchado por el pecado, del mismo modo que el agua no se adhiere a las hojas del loto.
  2. Por ello, y para alcanzar la purificación, los yoguis abandonan todo encadenamiento y hacen las obras con el cuerpo, la mente, el entendimiento o los órganos de la acción.
  3. Al renunciar al encadenamiento originado por el fruto de la acción, el alma se une al Brahmán y alcanza por esta unión la suprema paz, pero el alma que no se une a Él está encadenada por la acción del deseo.
  4. El alma encarnada que reina sobre su propia naturaleza y que ha renunciado a las acciones, está tranquila en su ciudad de nueve puertas, sin obrar y sin originar ninguna acción.
  5. No es el Señor, sino la Naturaleza, quien crea las obras del mundo, el ser autor de ellas, el lazo entre la acción y su consecuencia.
  6. El Ser Impersonal que todo lo penetra no considera ni el pecado ni la virtud; la ignorancia invade el conocimiento y por ello se descarrían los seres creados.
  7. Pero quienes destruyen la ignorancia por el conocimiento de sí, hacen brillar como el sol el Yo Supremo que en ellos habita.
  8. Quien fija su mente en Esto, quien vuelve su conciencia hacia Esto, quien establece como único fin y exclusivo objeto de su devoción Esto, irá a un lugar en donde no hay retorno, pues el agua del conocimiento ha lavado sus pecados.
  9. Los sabios consideran igual el brahmán culto y erudito, a la vaca, al elefante, al perro y al paria.
  10. Quienes tienen una mente justa han dominado incluso en este mundo la creación; el brahmán justo vive en el Brahmán, pues carece de pecado.
  11. Quien conoce y vive en el Brahmán, teniendo firme y no descarriada su inteligencia, ni se alegra cuando recibe lo agradable, ni se entristece al recibir lo desagradable.
  12. El hombre cuya alma no está unida a las cosas exteriores halla la felicidad que existe en el Yo; este hombre goza de una felicidad eterna, ya que su Yo, por la unión con el Brahmán, es «yukta».
  13. Los placeres que nacen de las cosas del mundo, al final originan tristeza, pues tienen principio y fin; por ello el sabio, el «budha», no confía a ellas su felicidad.
  14. Quien puede dominar en su cuerpo la violencia del deseo y de la cólera es un yogui.
  15. Alcanza el Brahmán y logra la extinción del Yo en el Brahmán quien ha obtenido la felicidad, la tranquilidad y la luz interiores.
  16. Quienes han borrado sus pecados, quienes han deshecho el nudo de la duda, han dominado su Yo y se esfuerzan por el bien de los seres creados, alcanzarán el nirvana en el Brahmán.
  17. Los «yatis», al dominar el deseo, la cólera y su propio Yo, alcanzan el nirvana en el Brahmán, los envuelve y viven en él por haber alcanzado el conocimiento del Yo.

27-28. El sabio que se esfuerza por la liberación, que abandona la cólera, el deseo y el terror, que se ha liberado de los contactos exteriores, que concentra su visión y domina la inspiración y la espiración, alcanzará la liberación para toda la eternidad.

29. Quien me ha reconocido como el Señor de todos los mundos, el amigo de todos los seres y como devoto de todo sacrificio y ascetismo, alcanzará la paz.

Capítulo VI

El yoga del dominio de sí mismo

El Bienaventurado Señor dijo:

  1. Es «sannyasin» y «yogui», no quien no enciende el fuego del sacrificio y permanece inactivo, sino el que ejecuta las obras sin preocuparse por sus frutos.
  2. Realmente, ¡oh, Pandava!, es el yoga lo que hemos llamado renunciación, porque nadie puede ser «yogui» sin haber renunciado a la voluntad y al deseo.
  3. Para el sabio que acaba de iniciarse en el yoga, la acción es la causa; pero este mismo sabio, cuando ha alcanzado la plenitud del yoga, sabe que la causa es el dominio de sí mismo.
  4. Y se dice que se ha llegado a la plenitud del yoga cuando no se está unido a los objetos de los sentidos ni a las obras; cuando se ha renunciado a la voluntad de deseo.
  5. Por el yo superior debes lograr la liberación del yo inferior, y no debes permitir que se destruya el yo, pues el yo superior es amigo del yo, y el yo inferior es enemigo.
  6. El yo es un amigo para el hombre, cuyo yo inferior está dominado por el yo superior, pero quien no ha alcanzado su yo superior, tiene en el yo inferior un enemigo que obra como tal.
  7. Cuando un hombre ha conquistado su yo y lo ha dominado, su yo supremo ha alcanzado el considerar equivalentes el frío y el calor, el placer y el dolor, el honor y el deshonor.
  8. Puede decirse que ha alcanzado el yoga quien ha logrado el conocimiento de sí, quien ha realizado su propio equilibrio, dominando sus sentidos y juzgando como cosas iguales un terrón de arcilla, una piedra y un pedazo de oro.
  9. Es hombre ilustre quien considera iguales al amigo y al enemigo, al pecador y al santo, al piadoso y al indiferente.
  10. El yogui debe realizar de una manera constante su unión con el Yo, alejado del mundo, eliminando de su pensamiento todo deseo y dominando todo su ser y toda su conciencia.

11-12. Deberá estar en un lugar puro, ni muy alto ni muy bajo, cubriéndose con un lienzo blanco, con hierba sagrada y con una piel de gamo. En este estado, practicará el yoga, concentrando su pensamiento y dominando los movimientos de la conciencia y los sentidos.

13-14. El yogui deberá realizar con firmeza el yoga, entregándose a Mí por completo, en la siguiente forma: el cuerpo derecho, la cabeza y la nuca quietas, la mirada dirigida hacia dentro y fija entre las cejas; no mirará alrededor, tendrá su pensamiento tranquilo y sin temor, cumplirá el voto de castidad y tendrá toda su mente dirigida hacia Mí.

  1. Si permanece de esta manera en el yoga por el dominio de su mente, alcanzará el reposo del nirvana, del cual yo soy el fundamento.
  2. Pero, ¡oh, Arjuna!, este yoga no es apropiado para el que come o duerme mucho, ni tampoco para el que ni duerme ni come.

17 El yoga elimina la tristeza en el hombre que duerme y está despierto, que se alimenta, que juega, que ejecuta obras pensando en la unión con la Divinidad.

  1. Si toda la conciencia está dominada y libre de deseo, si reposa en el yo con tranquilidad, entonces se ha alcanzado el yoga.
  2. El yogui que se une con el yo tiene su conciencia liberada de toda pasión e inmóvil como la luz de una lámpara situada en un lugar sin viento.

20-22. Quien tiene su mente tranquila por la práctica del yoga, quien tiene su alma satisfecha, quien conoce su propia felicidad, real y profunda, quien ha dominado sus sentidos y quien ha llegado a un estado de verdad espiritual del que no puede separarse jamás, ese ha alcanzado el mayor de los triunfos y un tesoro ante el cual todos los demás pierden su valor; en este estado, el hombre no se turba ni se entristece ante la más profunda desgracia.

23. En este estado no existe la tristeza y se realiza la ruptura de la unión entre la mente y la pena. El yoga, es decir, la unión con la Divinidad, es lo que produce esta inalienable felicidad espiritual. Por ello debemos practicar el yoga sin detenernos ante ningún decaimiento, ninguna dificultad, ni ningún fracaso.

24-25. Debemos eliminar toda actividad mental por medio de un esfuerzo mental poderoso y firme, y después de haber unido la mente al Yo supremo no deberemos pensar en nada más. Y todo esto se logra renunciando sin ninguna excepción a los deseos originados por la voluntad y dominando los sentidos por la mente, para que no se extravíen por todas partes.

  1. Cuando la mente, intranquila y agitada, se extravía, hay que dominarla y someterla al Yo.
  2. Cuando la mente ha sido calmada, el yogui alcanza la suprema felicidad del alma que se ha unido el Brahmán, felicidad exenta de imperfección o de pasiones.
  3. Al estar limpio de la mancha de la pasión y al practicar el yoga, el yogui alcanza la felicidad en su unión con el Brahmán, felicidad que es inigualable.
  4. El hombre que está en yoga, que ve el Yo en todos los seres y todos los seres en el Yo, posee una visión tranquila.
  5. Quien Me ve en todo lugar y ve todo en Mí nunca está separado de Mí, ni tampoco yo lo aparto de Mí.
  6. El yogui que ha alcanzado la unidad y me ama a través de todos los seres, siempre vive y obra en Mí de cualquier modo que viva y obre.
  7. ¡Oh, Arjuna! Yo considero como el mejor yogui a quien le es indiferente cualquier acontecimiento, le produzca alegría o le produzca dolor.

Arjuna dijo:

  1. ¡Oh, Madhusudana! No veo un fundamento firme al yoga de la tranquilidad de ánimo que me has enseñado, pues no lo veo estable a causa de la agitación propia de la mente.
  2. Realmente, ¡oh, Krishna!, la mente es inquieta, apasionada, fuerte e indomable, tan difícil de dominar como el propio viento.

El Bienaventurado Señor dijo:

  1. ¡Oh, poderoso guerrero! Indudablemente, el pensamiento es difícil de dominar, pero ¡oh, Kaunteya!, la práctica constante y la falta de interés por las cosas del mundo pueden llegar a dominarlo.
  2. Este yoga difícilmente podrá alcanzarlo quien no ha llegado a dominarse, pero el que lo ha conseguido puede alcanzarlo.

Arjuna dijo:

  1. Al que se entrega al yoga con fe, pero sin poder alcanzar el dominio de sí, sin poder introducir su mente en el yoga y, por lo tanto, sin alcanzar la perfección, ¿qué le sucederá, oh, Krishna?
  2. ¿Acaso no perderá al mismo tiempo, poderoso guerrero, esta vida y la unión con la Divinidad, a la que ha aspirado sin llegar, y vacilante entre una y otra perecerá como una nube disipada por el viento?
  3. Yo te ruego, ¡oh, Krishna!, que me aclares esta duda por completo; pues, si no eres tú, ¿quién podría eliminarla?

El Bienaventurado Señor dijo:

  1. ¡Oh, hijo de Pritha! Para quien tú dices, no hay destrucción ni en esta vida ni más allá de ella; el que practica el bien jamás recibirá en pago el mal.
  2. Después de haber alcanzado el mundo del justo y habiendo residido en él años inmemorables, quien se aparte del yoga volverá a renacer en una casta de hombres puros y virtuosos.
  3. También podría renacer en la familia de un sabio yogui, pero es difícil lograr en este mundo un renacimiento de esta clase.
  4. Entonces vuelve a alcanzar el estado de unión que ya había logrado en su vida anterior, y así se encamina de nuevo hacia la perfección, ¡oh, alegría de los kurus!
  5. Este hombre es inclinado de un modo irresistible a la virtud que ya antes había poseído. Además, el que busca el conocimiento del yoga va más allá de los Vedas y de los Upanishads.
  6. El yogui que se esfuerza con constancia, que se purifica del pecado y se perfecciona en sus diversas encarnaciones, alcanzará su último fin.
  7. El yogui es superior a los ascetas, a los hombres de estudio y a los hombres de acción; por ello, ¡oh, Arjuna!, debes de esforzarte en ser yogui.
  8. Además, entre todos los yoguis, yo considero como el mejor unido conmigo al que se ha entregado a Mí por completo, al que cree en Mí y Me ama.

Capítulo VII

El yoga del claro discernimiento

El Bienaventurado Señor dijo:

  1. ¡Oh, Partha! Si practicas el yoga teniendo tu mente fija en Mí y considerándome como el fundamento de tu ser, llegarás a conocerme clara y completamente.
  2. Además, voy a decirte, sin omitir nada, el conocimiento fundamental y total; quien lo conoce, ya no le queda nada por conocer.
  3. Sólo unos pocos hombres entre todos los existentes se preocupan por alcanzar la perfección; y entre los que la alcanzan, muy pocos son los que Me reconocen en todos los modos de mi existencia.
  4. Mi naturaleza se manifiesta en ocho modos: los cinco elementos, la mente, la razón y el yo.
  5. Esta es mi naturaleza inferior. Pero además, ¡oh, poderoso guerrero!, existe en Mí otra naturaleza diferente de la anterior, más elevada que ella, que se manifiesta como Ishvara (la Divinidad) y gracias a la cual el mundo se conserva.
  6. Ella es el origen de todos los seres. Y Yo soy el fundamento de todo el Universo y también su destrucción.
  7. ¡Oh, Dhananjaya! Nada hay superior a Mí. Por mi acción, todo lo que existe se enlaza como las perlas, sobre el hilo de un collar.
  8. Yo soy el sabor de las aguas, Yo soy la luz del sol y de la luna, Yo soy la sílaba Aum (fórmula mágica) de los Vedas, el sonido en el éter y la virilidad en los hombres.
  9. Yo soy fragante perfume en la tierra y energía de luz en el fuego; Yo soy la vida en todos los seres que existen, Yo soy la fuerza ascética de quienes la practican.
  1. ¡Oh, hijo de Pritha! Yo soy el germen eterno de todos los seres existentes, Yo soy la inteligencia en el ser inteligente y la energía en el ser enérgico.
  2. Yo soy la fuerza del fuerte que ha dominado sus pasiones. Yo soy el deseo que es favorable al «dharma», ¡oh, señor de los Bharatas!
  3. Respecto de los modos secundarios y subjetivos de la Naturaleza, sattva, raja y tamas, se originan en Mí, pero Yo no estoy en ellos; por el contrario, son ellos los que están en Mi.
  4. A causa de esos tres modos de la Naturaleza, el mundo se ha descarriado y no ha llegado a saber que Yo reino, supremo e imperecedero, por encima de ellos.
  5. Esta es, pues, mi divina naturaleza, manifestada a través de los «gunas»; aunque es difícil, hay que elevarse por encima de ella, y sólo quienes se vuelven hacia Mí tendrán éxito en su empresa.
  1. Quien es malvado no se unirá Conmigo; es un alma descarriada y ocupa un lugar ínfimo en la escala de los seres humanos, ya que tiene su conocimiento oscurecido por la ilusión y se entrega a seres demoníacos.
  2. ¡Oh, Arjuna! Cuatro son las clases de adoradores que se entregan a Mí: los que sufren, los que practican el bien en la tierra, los que buscan la sabiduría y los que Me adoran con el conocimiento.
  3. El mejor de todos es el que tiene el conocimiento, el que siempre está unido Conmigo, cuya devoción se ha dirigido hacia Mí; él Me ama de todo corazón y también es mi amado.
  4. Las cuatro clases de adoradores son excelsas, pero el que tiene el conocimiento se puede decir que es Yo mismo, pues él me considera como su fin último, por lo que está en continua unión Conmigo.
  5. El hombre de conocimiento, después de sus muchas reencarnaciones, se une a Mí. Pocos son los hombres que saben que Vasudeva, el Ser Omnipotente, es todo lo existente.
  6. Los hombres se pierden a causa de múltiples deseos que les privan del conocimiento interior; adoran otras divinidades y legislan tal o cual ley que responda a su naturaleza.
  1. En cualquier manifestación mía que un hombre devoto Me adore, logrará que su fe sea firme y no sucumba.
  2. Él Me adora bajo esa manifestación, lleno de fe, y por la fuerza de su fe obtendrá lo que desee, y soy Yo mismo quien le otorgará esa recompensa.
  3. Pero ya que estas son recompensas perecederas, sólo son deseadas por quienes tienen poca inteligencia y una razón poco esclarecida. Los adoradores de los dioses se dirigen a ellos, pero mis adoradores vienen a Mí.
  4. Los hombres de poca inteligencia opinan que Yo, el no manifestado, me limito al manifestarme; pero esto se debe a que no han comprendido que Yo soy el Ser Supremo, indestructible, y que mi perfección es ilimitada.
  5. Aunque esté ensombrecido por el velo de la ilusión, Yo me revelo a todos vosotros; pero este mundo descarriado no me reconoce a Mí, el eterno, el indestructible.
  6. ¡Oh, Arjuna! Yo conozco todas las existencias pasadas, presentes y futuras, pero a Mí nadie me conoce todavía.
  7. ¡Oh, Bharata! Todos los seres creados se descarrían por el espejismo de la dualidad, originada por el deseo y la repulsión.
  8. Pero hay hombres que, habiendo eliminado con su virtud la mancha del pecado, borrado el espejismo de la dualidad, constantes en el deseo de purificarse, me adoran.
  9. Quienes han venido a Mí, como refugio, quienes me dirigen sus miradas en su esfuerzo por conseguir la liberación de la vejez y de la muerte, conocerán el Brahmán, la esencia de la naturaleza espiritual y la integridad del karma.
  10. Gracias a que me conocen y que han penetrado en la esencia del ser material y del Ser Divino, cuando mueran conservarán el conocimiento de Mí y tendrán entonces su espíritu en unión Conmigo.

Capítulo VIII

El yoga del eterno, supremo e indestructible

Arjuna dijo:

  1. ¿Qué es tat brahmán, qué es adhyatma, qué es karma, oh, Purushottama? ¿Qué es adhibhuta, qué es adhidaiva?
  2. ¡Oh, Madhusudana!, ¿qué es en el cuerpo adhiyajna? Y al morir, ¿cómo puede el hombre que ha logrado el dominio de sí mismo conocerte?

El Bienaventurado Señor dijo:

  1. El Ser Inmóvil es el supremo Brahmán; la naturaleza característica de cada ser es el adhyatma; el movimiento creador que produce todo ser y todo estado subjetivo u objetivo es el karma.
  2. Adhibhuta es el continuo devenir, adhidaiva es el espíritu, y Yo, ¡oh, el más excelso de los hombres!, Yo Mismo soy adhiyajna, el señor del sacrificio.
  3. Quien al morir piensa en Mí, se une conmigo; esto es indudable.
  4. Por el contrario, quien al morir tiene su pensamiento fijo en algún ser creado se reencarnará en él, es decir, volverá a renacer bajo la forma en que su alma pensaba durante su vida terrestre.
  5. Por ello debes pensar en Mí en todo momento y luchar contra las tentaciones; pues si tienes tu mente y tu inteligencia dirigidas y entregadas a Mí en todo momento, te unirás Conmigo.
  6. Pues, ¡oh, Partha!, para alcanzar el divino y supremo Espíritu es preciso pensar siempre en él y tener la conciencia unida a él por la práctica del yoga, práctica que ha de ser constante e ininterrumpida.

9-10. Este Yo Supremo es más sutil que lo sutil, el dueño y el señor de todo lo existente, el fundamento de todo lo creado. Resplandece como el so en las tinieblas y su esencia es superior a nuestra inteligencia; quien fija su pensamiento en él al morir, con la mente inmóvil, el alma fortalecida por el yoga, unido con la Divinidad por la devoción, logrará alcanzar este divino espíritu.

11. Este espíritu supremo es el Brahmán inmutable y eterno del que nos hablan los conocedores del Veda; a él es a quien consiguen los ascetas que se han colocado más allá de las pasiones humanas y que han dominado los deseos corporales por querer unirse a él; en pocas palabras te expondré esta doctrina.

12-13. Para poder unirse al Eterno, cuando el hombre muere, son precisas las siguientes condiciones: los sentidos cerrados a las cosas del mundo, la mente dirigida hacia el interior, la fuerza vital dominada, la inteligencia meditando sobre la sílaba sagrada Aum y pensando en la suprema divinidad.

  1. ¡Oh, Partha! Fácilmente se unirá a Mí quien me recuerda sin cesar, sin pensar en ningún otro ser.
  2. Y las almas ilustres que se han unido Conmigo no volverán a reencarnarse, condición la más penosa del ser mortal, sino que alcanzarán la suprema felicidad.
  3. ¡Oh, Kaunteya! Incluso los más elevados cielos del Universo están sujetos al círculo del renacimiento, pero el alma que se une a Mí no volverá a renacer.
  4. Solamente conocen el día y la noche los que conocen el día de Brahma, que dura mil edades y su noche que dura otras tantas.
  5. Al comenzar el día de Brahma se originan los seres creados, excepto, el no-manifestado que es eterno. Al llegar la noche, todo se disuelve en él.
  6. Todos estos seres están sujetos sin remisión a un continuo nacer y renacer, pues, ¡oh, Partha!, con la noche se destruyen y con el día vuelven a renacer.
  7. Pero este ser no-manifestado no es la Divinidad originaria, pues tiene además otra existencia no-manifestada y supracósmica por encima de esta manifestación cósmica, y esta existencia supracósmica no desaparece cuando desaparecen los demás seres existentes.
  1. Es el no-manifestado inmutable; se dice que es el alma y la condición más elevadas; los que llegan a él no vuelven a reencarnarse y él es el grado supremo de Mi ser.
  2. Este supremo espíritu requiere para unirse a él tal devoción hacia aquel por quien existen todos los seres y en quien todos los seres tienen su existencia.
  3. Ahora, ¡oh, el mejor de los Bharatas!, te voy a exponer el instante en el que los yoguis se van para no volver a renacer y también el instante en el que se parte para después tornar una nueva existencia.

24-25. El fuego y la luz, el humo o la bruma, el día y la noche, la mitad luminosa del mes lunar y la mitad oscura, el solsticio del norte y el solsticio del sur. Estos son los elementos contrarios. Quienes conocen el Brahmán se dirigen al Brahmán por el primer término de cada pareja; pero por el segundo, el yogui alcanza «la luz de la luna» y por ello vuelve enseguida a tomar nacimiento humano.

  1. La luz y la sombra son, pues, las dos vías; por la primera marcha el que no volverá a renacer, por la segunda el que volverá a tomar nacimiento en la tierra.
  2. El yogui, como conoce ambas, no cae en error; por ello, ¡oh, Arjuna!, procura en todo momento estar en yoga.
  3. El yogui dirige sus miradas más allá de los frutos de las acciones que según los Vedas son meritorias: sacrificios, privaciones y la práctica de la caridad, ya que él aspira a la condición eterna y suprema.

Capítulo IX

El yoga de la ciencia y secreto supremos

El Bienaventurado Señor dijo:

  1. Te voy a exponer ahora, puesto que tú no te entregas a estúpidas críticas, el más elevado secreto, el conocimiento esencial y total, gracias al cual te liberarás de todo mal.
  2. Es un conocimiento regio, un elevado secreto, una luz inefable y suprema que se puede alcanzar por la experiencia espiritual, es un conocimiento justo y verdadero, la propia ley del ser. Es indestructible y fácil de practicar.
  3. ¡Oh, Parantapa! Al no poder unirse a Mí el alma que no cree en la verdad y en la ley superior, retornará al camino de la vida de los seres mortales.
  4. El Universo ha sido creado por Mí en el inefable misterio de mi propio ser; todos los seres existentes están ubicados en Mí, pero no Yo en ellos.
  5. Y, sin embargo, no todos los seres existentes están situados en Mí. He aquí, pues, mi divino Yoga: Yo soy la fuente y el fundamento de todo lo existente, pero no estoy situado en lo que existe.
  6. De este modo debes comprender mi doctrina: todos los seres existentes permanecen en Mí como el inmenso, el penetrante aire permanente en el espacio.
  7. ¡Oh, Kaunteya! Todo lo existente vuelve a Mí a través de un ciclo, y de nuevo doy existencia a los seres al comenzar el ciclo siguiente.
  8. Yo creo la multitud de lo existente basándome en mi propia naturaleza, y todo está sujeto absolutamente a ella.
  1. Y, ¡oh, Jananjaya!, no me encadeno por estas obras, pues estoy por encima de ellas, indiferente, sin ligarme a la acción.
  2. Yo soy quien dirige mi propia acción de la Naturaleza; Yo soy el espíritu fecundo que la hace crear todo lo manifestado y por esto, ¡oh, Kaunteya!, el Universo se desarrolla por periodos.
  3. Algunos, cegados por el error, me desprecian como residente en el ser humano; esto se debe a que no han conocido mi suprema naturaleza, a que no me han conocido como señor de todo lo existente.
  4. Para estos su actividad, su conocimiento, su esperanza, son inútiles; la naturaleza demoníaca que destruye la voluntad y la inteligencia, les destruirá para siempre.
  5. Por el contrario, ¡oh, Partha!, quienes por su espíritu excelente permanecen en la naturaleza divina, saben que Yo soy el imperecedero, el origen de lo existente, y por esto me aman con un amor profundo e incomparable.
  6. Estos me adoran en un yoga perpetuo, adorándome, sin cesar un momento en su esfuerzo espiritual, arrodillándose ante Mí con devoción.
  7. Hay otros que quieren unirse a Mí por el sacrificio del conocimiento y me veneran en mi unidad, en cada ser y en cada uno de mis innumerables aspectos.
  8. Yo soy la acción ritual, el sacrificio, la oblación, la hierba que produce el fuego, la palabra mágica, la manteca, la llama, la hostia.
  9. Yo soy el padre y la madre de este mundo, el ordenador, el primer creador, el objeto del conocimiento, la sílaba sagrada Aum y también el Rg, el Sama y el Yajur Veda.
  10. Yo soy el camino y el fin, el sostén, el señor, el testigo, la casa y el país, el refugio, el buen amigo; Yo soy el origen, la permanencia y la destrucción de lo que existe, la indestructible semilla de todo ser y el eterno lugar de su descanso.
  11. Yo doy el calor, Yo quito y envío la lluvia; Yo soy, ¡oh, Arjuna!, la inmortalidad y la muerte, el ser y la nada.
  12. Quienes tienen conocimiento de los tres Vedas y beben el vino de soma se limpian de pecado; Me ruegan que les enseñe el camino de los cielos venerándome con el sacrificio, y estos, gracias a su virtud, van a los mundos celestes y allí gozan de las divinas fiestas de los dioses.
  1. Pero después de haber gozado en los cielos de las mayores felicidades, como justa recompensa a sus buenas acciones, vuelven a reencarnarse en una existencia perecedera, pues el que practica las virtudes prescritas por los Vedas permanece dentro del círculo del nacimiento y de la muerte.
  2. Por el contrario, quienes me veneran, quienes me tienen como un objeto de su pensamiento, quienes están unidos conmigo, logran que Yo les otorgue toda clase de bienes.
  3. Quienes ofrecen sacrificios con devoción y fe a otras divinidades, también los ofrecen a Mí, aunque, ¡oh, hijo de Kunti!, no sigan la verdadera ley.
  4. Soy Yo el que recibe todos los sacrificios, pues Yo soy el señor, pero, como ellos no me han conocido según las doctrinas verdaderas, no alcanzan la eterna salvación.
  5. Quienes adoran a los dioses irán a los dioses, quienes adoran a los antepasados irán a los antepasados, quienes adoran a los espíritus de los elementos irán a ellos; y sólo mis adoradores vienen a Mí.
  6. Quien me ofrenda con devoción, aunque sea una sola hoja, una flor, un fruto o una copa de agua, por ser una ofrenda de amor hecha por un alma piadosa, cuenta con mi complacencia.

27-28. Si tú, al hacer cualquier cosa, al alegrarte, al sacrificar, al dar algo, al desplegar cualquier energía, volitiva o espiritual, me haces un sacrificio, te verás libre de los frutos buenos o malos que forman las cadenas de la acción; serás libre y te unirás a Mí al estar, por la renunciación, tu alma en unión con lo divino.

  1. Yo estoy igualmente en todas las criaturas; no odio a ninguna ni a ninguna quito mi cariño, pero quienes me miran con amor y devoción están en Mí y Yo estoy en ellos.
  2. Si un hombre de conducta depravada llega a amarme con un profundo amor, será un santo, pues su voluntad de purificación es una voluntad justa y santa.
  1. Se hará un alma virtuosa y alcanzará una paz eterna. Pues, ¡oh, hijo de Kunti!, esta es mi palabra y mi promesa: quien me ama no perecerá.
  2. ¡Oh, Partha! Todo el que se refugia en mí alcanzará la suprema felicidad, incluso los parias, nacidos de un vientre pecador, las mujeres, los comerciantes y los esclavos.
  3. ¡Cuán de más estarán entonces los santos Brahmanes y los reyes!; tú que naciste en este mundo perecedero y lleno de desgracias, ámame y dirígete a Mí.
  4. Impregna tu alma de Mí, ámame, adórame, hazme sacrificios y prostérnate ante Mí; de este modo te unirás a Mí y Yo seré para ti tu último fin.

Capítulo X

El yoga de la soberanía

El Bienaventurado Señor dijo:

  1. Escucha, valeroso guerrero, mi doctrina suprema, que te voy a exponer porque deseo el bien de tu alma, ya que tu corazón me ama.
  2. Los dioses y los grandes rishis no me conocen en ninguno de mis nacimientos, pues Yo soy la totalidad del ser y el origen de los dioses y de los grandes rishis.
  3. Quien sabe que Yo soy el no-nacido, señor soberano de los mundos y de las naciones, vivirá entre los hombres sin descarriarse y estará libre de pecado y de mal.

4-5. El conocimiento, la liberación del error y de la ignorancia, el perdón, la verdad, el dominio de sí, la calma del espíritu, el dolor y el placer, el nacimiento y la destrucción, el miedo y el valor, la fama y la deshonra, la mansedumbre y la ecuanimidad, la satisfacción, la austeridad y la caridad, son en su diversidad modos subjetivos de la existencia y tienen su origen en Mí.

  1. Los grandes rishis, los siete antepasados del mundo y los cuatro Manus son manifestaciones de mi inteligencia, y todos los seres que viven en el mundo han surgido de ellos.
  2. Quien conoce por completo este mi reino, que todo lo abarca, y mi yoga, alcanza la unión Conmigo por un yoga que no desfallece; y esto es indudable.
  3. Yo soy el origen de toda cosa y todo surge de Mí, manifestándose en acción y en movimiento; los sabios han comprendido esto y me adoran con fervor.
  1. Ellos están contentos y alegres por tener su espíritu lleno de Mí, por consagrarme toda su vida, dándose ayuda los unos a los otros y no preocupándose más que de Mí.
  2. Y Yo otorgo el yoga del conocimiento, gracias al cual se unen Conmigo, a quienes se unen constantemente Conmigo y a quienes me adoran con su intenso amor.
  3. Yo disipo, habitando en su interior y por compasión hacia ellos, las tinieblas surgidas de la ignorancia, por medio de la brillante lámpara del conocimiento.

Arjuna dijo:

  1. Tú eres el supremo Brahmán, la suprema sede, la suprema Pureza, lo único permanente, el divino espíritu, la divinidad originaria, el no- nacido, el señor que todo lo abarca.
  2. Los rishis afirman esto de Ti y también los divinos sabios Narada, Asita, Devala y Vyasa; incluso Tú mismo me lo has dicho.
  3. Mi alma considera verdadero lo que me has comunicado, ¡oh, Keshava!; los dioses y los titanes ignoran tu manifestación, ¡oh, Bienaventurado Señor!
  4. Solamente, ¡oh, Purushottama!, solamente Tú te conoces a Ti mismo, origen de los seres, señor de los seres, dios de los dioses, señor del mundo.
  5. Por lo tanto, dime tus divinas manifestaciones, por las cuales tú existes, abarcando el Universo.
  6. Pues, ¡oh, yogui!, ¿de qué modo podría reconocerte si pienso en Ti en todo momento y lugar y especialmente en cuáles de tus múltiples manifestaciones tengo que pensar en Ti, oh, Bienaventurado Señor?
  7. Háblame minuciosamente de tu yoga y de tus manifestaciones, ¡oh, Janardana!; háblame más y más, pues tu doctrina es para mí licor de inmortalidad y nunca me saciaré de ella por mucho que te oiga hablar.

El Bienaventurado Señor dijo:

  1. Te voy a exponer, ¡oh, el más esclavo de los kurus!, los más ilustres de mis avatares divinos, pues es innumerable el detalle de mis manifestaciones en el Universo.
  1. ¡Oh, Gudakesha! Yo soy quien reside en el corazón de todas las criaturas; Yo soy el principio, el medio y el fin de todos los seres.
  2. Yo soy Vishnú entre los Adityas, el sol luminoso entre la luz y el esplendor, Marichi entre los Maruts, la luna entre las estrellas.
  3. Yo soy el Sama Veda entre los Vedas, Vasava entre los dioses, la mente entre los sentidos, la conciencia en los seres vivientes.
  4. Yo soy Shiva entre los Rudras, el señor de la riqueza entre los demonios, Agni entre los Vasus, el monte Meru entre las montañas del mundo.
  5. Yo soy, ¡oh, Partha!, el sumo sacerdote de los sacerdotes del mundo, Brhaspati; Yo soy Skanda, el dios de la guerra, señor de los jefes de la batalla; Yo soy el océano entre las aguas que se deslizan.
  6. Yo soy Bhrigu entre los grandes rishis, la sílaba sagrada Aum entre las palabras, japa entre las formas de la oración, el Himalaya entre las cordilleras.
  7. Yo soy la higuera sagrada entre las plantas y los árboles, Narada entre los divinos sabios, Citraratha entre los Gandharvas, el asceta Kapila entre los Siddhas.
  8. ¡Oh, tú, nacido del néctar! Yo soy Uchchaihshravas entre los caballos, Airavata entre los grandiosos elefantes, el rey de los hombres entre los hombres.
  9. Yo soy el divino rayo entre las armas, Kamadhuk, la vaca de la abundancia, entre los ganados, Kandarpa, dios del amor, entre los que tienen hijos, Vasuki entre las serpientes.
  10. Yo soy Ananta entre los Nagas, Varuna entre los pueblos del mar, Aryamen entre los espíritus de los antepasados, Yama entre los observadores de la ley y el orden.
  11. Yo soy Prahlada entre los titanes, el tiempo para los seres temporales, el rey de los animales entre los animales de la selva y Vainateya entre los pájaros.
  12. Yo soy el viento entre los purificadores, Rama entre los guerreros, el gavial entre los peces, el Ganges entre los ríos.
  13. Yo soy, ¡oh, Arjuna!, el principio, el medio y el fin de la creación, el conocimiento espiritual entre las filosofías, las ciencias y las artes; Yo soy la lógica de los que disputan.
  1. Yo soy la letra A entre las letras, la dualidad en los compuestos, el tiempo imperecedero, el señor y el rey que se manifiesta en todos los lugares.
  2. Yo soy la muerte que todo lo abarca y el origen de todo lo que nace; Yo soy, entre las cualidades femeninas, la gloria, la belleza, la palabra, la memoria, la inteligencia, la constancia y la compasión.
  3. Yo soy, además, el gran «saman» entre las fórmulas mágicas, «gayatri» entre los chantras; Yo soy Margashirsha, el primer mes, entre los meses; Yo soy la primavera, la estación más bella.
  1. Yo soy en el osado la osadía, la fuerza en el poderoso; Yo soy la firmeza, la perseverancia y la victoria; Yo soy la bondad en los buenos.
  2. Yo soy Krishna entre los Vrshnis, Dhananjaya entre los Pandavas, Vyasa entre los sabios, Ushanas entre los poetas.
  3. Yo soy el poder y la fuerza de todos los reyes, dominadores y vencedores; Yo soy la habilidad de los vencedores; Yo soy el silencio de los secretos y la sabiduría del sabio.
  4. Yo soy, ¡oh, Arjuna!, la semilla de todo lo existente, y no hay nada en el mundo, ya sea mutable o inmutable, dotado de alma o carente de ella, que pueda vivir sin Mí.
  5. No es posible, ¡oh, Parantapa!, enumerar mis divinos avatares; y lo que te he dicho es una pequeña muestra de ellos que te he dado para otorgarte alguna luz.
  6. Cuando veas en el Universo algún ser glorioso, bello, poderoso o fuerte, piensa que es un destello, un rayo, una fuerza, emanada de Mí, una parcela de mi existencia.
  7. ¿Para qué sería preciso, ¡oh, Arjuna!, descender a minuciosidades para llegar a este conocimiento? Yo estoy en este mundo y en todo lugar, Yo doy existencia a todo el Universo por una pequeña parte de mi ser.

Capítulo XI

El yoga de la visión de la suprema forma

Arjuna dijo:

  1. Mi ignorancia ha desaparecido gracias a esta secreta y espiritual doctrina del ser, que por compasión hacia mí me has comunicado.
  2. Me has enseñado minuciosamente, ¡oh, tú el de los ojos de loto!, cómo surgen y perecen los seres y la indestructible excelencia del alma divina.
  3. Y esto es precisamente lo que tú me has enseñado, ¡oh, supremo Señor!; y, ¡oh, Purushottama!, me gustaría ver tu cuerpo y figura divinos.
  4. Muéstrame tu ser imperecedero, ¡oh, Señor del Yoga!, si crees que me es posible contemplarte.

El Bienaventurado Señor dijo:

  1. ¡Oh, Partha! Mira mis formas divinas, cientos y miles de ellas, diferentes en figura, en color y en especie.
  2. Mira los Adityas, los Vasus, los Rudras, los dos Ashvins y los Maruts; mira también, ¡oh, Bharata!, estos innumerables prodigios que nadie antes que tú ha visto.
  3. Mira todo el Universo, todo lo móvil o inmóvil, que toma unidad en mi ser y que es lo que tú quieres contemplar, ¡oh, Gudakesha!
  4. El ojo humano no puede ver lo que es necesario que veas; pero Yo te entrego un ojo divino que sí puede verlo. Así pues, mírame en mi divino yoga.

Sanjaya dijo:

9-14. ¡Oh, rey! El señor del gran dios, Hari, habló así y enseñó a Partha su suprema forma. Es una divinidad infinita, sin límites, manifestada en todo lugar, por quien existen todos los prodigios del mundo, que se hipostasia en prodigiosos e innumerables avatares de su ser, divinidad tan grande como el Universo, con ojos múltiples para su misión, que habla por innumerables bocas, que posee innumerables y divinas armas para la batalla, de una belleza divina, revestida de un celeste manto de divinidad, adornada con coronas de lindas flores, fragante por sus divinos perfumes, semejante al resplandor de mil soles en el cielo es la luz de su divino cuerpo. Todo el Universo, dividido y, a pesar de ello, en unidad, se puede ver en el cuerpo del dios. Arjuna, al verle, maravillado se arrodilló y, uniendo sus manos, le adoró con palabras llenas de sagrado estremecimiento.

Arjuna dijo:

15-31. Yo veo en tu cuerpo el conjunto de todos los dioses y diversos seres, como Brahma, el creador, sentado en el loto, los rishis y la estirpe de las divinas serpientes. Veo brazos, vientres, ojos y caras; veo tus infinitas manifestaciones extendidas por todos los lugares, pero no veo el fin, el medio ni el principio de tu ser, ¡oh, Señor del Universo! Te veo coronado, mas no es fácil ver con claridad, pues te me has presentado como una masa de infinita luminosidad, como un inmenso resplandor, como un ser inconmensurable, brillante como el Sol y el fuego. Tú eres el ser inmutable, el más firme soporte y la más alta mansión del Universo, el firme guardián de las eternas leyes y el alma eterna de lo que existe. Yo te contemplo y veo que careces de fin, de medio y de principio, que tienes fuerza infinita y brazos innumerables. Tus ojos son como soles y lunas, tu rostro un fuego deslumbrador; Tú quemas todo el Universo con las llamas de tu energía, Tú ocupas el espacio existente entre la Tierra y los cielos, los tres mundos sufren, ¡oh, poderoso espíritu!, al ver tu divina forma, luminosa y aterradora. Los dioses, los rishis y los Siddhas penetran en Ti temerosos, adorándote y exclamando: «Paz y felicidad», y después te alaban de diversas formas. En su admiración te contemplan los Rudras, los Adityas, los Vasus, los Sadhyas, los Vishvas, los dos Ashvins, los Maruts y Ushmapas, los Gandharvas, los Yakshas, Asuras, Siddhas. El mundo entero, y yo también, nos llenamos de angustia al verte terrible en tu inmensidad, con bocas, ojos, brazos, pies, vientres, dientes y piernas infinitos. Yo te contemplo tan elevado como los cielos, iluminado con múltiples colores, abiertas tus bocas y radiantes tus ojos enormes. No hallo ante Ti sosiego ni tranquilidad, pues el alma se turba en tu presencia. Admiro tus terribles bocas dotadas de muchas y muy destructivas armas, tus rostros semejantes al fuego de la muerte y del tiempo; pierdo el sentido y no hallo paz. Sé misericordioso, ¡oh, Tú, refugio de todo el Universo!, dios de los dioses. Todos los hijos de Dhrtarashtra, con los dioses y héroes Bhishma, Drona y Kama, con los más valientes guerreros de nuestro ejército, al introducirse en tus mandíbulas de poderosos dientes pierden sus cabezas al serles arrancadas llenas de sangre por tus poderosos dientes. Como las múltiples aguas corren al océano, así los héroes del mundo penetran en tus innumerables y llameantes bocas. Como un enjambre de moscas, cada vez más rápidas, son destruidas por el fuego, así las naciones, cada vez más veloces, se introducen en tus mortales mandíbulas. Con tus lenguas lames el Universo y absorbes todas las naciones en tus bocas, semejantes a una hoguera. El Universo entero es conquistado por el fuego de tu energía, todos nos quemamos, ¡oh, Vishnú!, en tus horribles y gigantescos fuegos. Por tanto, dime quién eres, tú que te me has presentado en esta espantosa figura. Yo te saludo, ¡oh, poderosa divinidad!, sé misericordioso. Me gustaría saber quién eres, Tú que eres eterno, pues ignoro el plan de tu obra.

El Bienaventurado Señor dijo:

  1. Yo soy el espíritu del tiempo, destructor del Universo, poseedor de enorme estatura para destruir los pueblos. Aun sin ti, los guerreros de ambos ejércitos no existirán más.
  2. Levántate, sé glorioso, vence a tus enemigos y sé rey de un reino rico. Ellos son muertos por Mí y no por ninguna otra persona; sé, pues, ¡oh, Savyasachin!, la ocasión de mi obra.
  3. A Drona, Vhishma, Jayadratha, Karna y otros muchos guerreros, todos ellos heroicos, extermínalos, pues ya han sido exterminados por Mí; no dudes ni te entristezcas. Combate y vencerás en la batalla.

Sanjaya dijo:

  1. Después de oír estas palabras de Keshava, Kiriti unió sus manos, saludó tembloroso a Krishna y, arrodillándose y lleno de terror, le habló con voz vacilante.

Arjuna dijo:

  1. ¡Oh, Krishna!, el Universo se regocija justamente con tu nombre; por todas partes huyen los demonios espantados por tu presencia y los Siddhas se arrodillan ante Ti y te adoran.
  2. ¿Y cómo, ¡oh, gran alma!, no te iban a adorar? Tú eres el creador y el autor de las obras; Tú eres más excelso que Brahma el creador. Tú eres inmutable, lo que es y lo que no es, lo supremo; Tú eres infinito, el señor de los dioses, la mansión del Universo.
  3. Tú eres el alma más antigua, la divinidad originaria y primera, el lugar de descanso del Universo; Tú eres el omnisciente y de quien se debe tener conocimiento; Tú eres la suprema condición; Tú fuiste el creador del Universo; Tú eres el ser infinito que te has manifestado.
  4. Tú eres Vayu, Yama, Agni, Soma, Varuna, Shashana, Prajapati y el gran antepasado.
  5. Yo te saludo mil veces y aún más y más, delante y detrás de Ti, en todas partes, ya que eres todo lo que existe. Tú abarcas todo y cada una de las cosas, infinito en fuerza y en poder.

41-42. Te pido, ¡oh, ser inconmensurable!, que me perdones si es que te he dicho algo inapropiado, considerándote como un amigo más y como mi compañero, «¡oh, Krishna; oh, Yadava; oh, compañero!», sin conocerte, sin tener en cuenta tu grandeza, descuidado por mi amor o mi error, si he sido irrespetuoso al jugar, al estar acostado o sentado, o al comer, al estar solo o delante de Ti.

  1. Tú eres el Señor de todo el Universo, a Ti sólo se debe adorar y dar veneración. Nadie te iguala, ¡oh, poder inigualable! ¿Quién podría ser mayor que Tú en todo el Universo?
  2. Yo te reverencio, me arrodillo y pido tu gracia. Sé misericordioso conmigo, ¡oh, dios!, como un padre con su hijo, un amigo con su amigo, un amante con su amada.
  3. He contemplado lo que nadie contempló y por ello estoy alegre, pero mi alma está intranquila por el temor. Muéstrate a mí bajo otra forma, ¡oh, dios!, sé misericordioso, ¡oh, Señor de los dioses!, morada del Universo.
  4. Deseo verte como antes, coronado, con tu disco y tu maza; adopta, ¡oh, forma universal, oh ser de los mil brazos!, tu figura de cuatro brazos.

El Bienaventurado Señor dijo:

  1. ¡Oh, Arjuna! Tú ves ahora mi figura suprema, mi forma de radiante energía, la forma total, infinita, primaria, que ningún hombre ha podido contemplar y que Yo te he enseñado por mi propio yoga.
  2. Este aspecto de mi ser no puede ser visto por nadie, ¡oh, el más ilustre de los kurus!, ni estudiando los Vedas, ni por los sacrificios, ofrendas, ceremonias o grandes austeridades.
  3. Contempla tranquilamente esta grandiosa visión, sin turbar tu alma, sin que desfallezca tu cuerpo; no temas, y alégrate contemplando esta forma de mi ser.

Sanjaya dijo:

  1. Después de dirigirse a Arjuna, Vasudeva se presentó otra vez en su forma corriente; el gran espíritu, manifestándose en su forma de bondad, amor y dulzura logró llevar la tranquilidad al aterrado Arjuna.

Arjuna dijo:

  1. ¡Oh, Janardana! Mi alma se llena de gozo, y encuentro mi propio ser al verte ahora en tu agradable figura humana.

El Bienaventurado Señor dijo:

  1. Solamente unas pocas almas muy preparadas pueden contemplar la forma suprema que has visto. Incluso los propios dioses desean verla.
  2. No se puede obtener su contemplación ni por el Veda ni por las austeridades, las oblaciones o el sacrificio.
  3. Solamente puede ser conseguida por la devoción que no se fija, adora o ama a otro ser que a Mí.
  4. Por tanto, ¡oh, Pandava!, sé el instrumento de mi acción, considérame como el ser supremo, sé mi adorador, libre de todo lazo y desinteresado de las cosas del mundo; pues si eres así, te unirás Conmigo.

Capítulo XII

El yoga de la devoción

Arjuna dijo:

  1. ¿Quiénes tienen el conocimiento más profundo del yoga entre los devotos que quieren llegar a Ti por una unión constante y entre los que buscan el ser inmutable y no manifestado?

El Bienaventurado Señor dijo:

  1. A los que establecen en Mí su espíritu y, por una constante unión poseedora de una fe suprema, Me buscan, a esos, los tengo por los más perfectamente unidos en yoga.

3-4. También quienes buscan el no manifestado, el indefinido, el inmutable, el omnipresente y superior a toda mente, que es inmóvil e inmutable, se unen a Mí gracias a que dominan sus sentidos, a su profunda intuición, a que han comprendido que en la diversidad de las cosas existe un Yo único, a la bondad de su voluntad entregada al bien para todo ser.

5. Hay gran dificultad que vencer por los que se entregan a la búsqueda del Brahmán no manifestado; a las almas humanas solamente les resta una constante mortificación, un dolor de los deseos reprimidos, una dolorosa austeridad y una profunda angustia.

6-7. Pero, ¡oh, Partha!, Yo libero del mar de la existencia y de la sujeción a la muerte a quienes me adoran, piensan en Mí sin desfallecer, me entregan por completo su conciencia, se desligan de sus acciones y me son devotos.

  1. Tu espíritu y tu inteligencia habitan en Mí; debes estar en Mí por encima de esta existencia perecedera.
  1. Si no puedes, ¡oh, Jananjaya!, tener tu mente fija en Mí, búscame por el yoga de la constancia.
  2. Y si ni siquiera eres capaz de esto, fíjate, como tu último fin, realizar mi trabajo; y alcanzarás la perfección si haces las obras por amor hacia Mí.
  3. Mas si no pudieras mantener este constante recuerdo de Mí y ejecutar tus obras pensando en Mí, renuncia al fruto de tu acción después de haber dominado tu propio yo.
  4. El conocimiento es superior a la perseverancia, la meditación al conocimiento, el renunciar al fruto de la acción mejor es que la meditación; pues de este renunciar proviene la paz.

13-19. Alcanza mi amor quien no es egoísta ni conoce el «yo» y «lo mío», quien es piadoso y amigo de todos los seres, quien no odia a ningún ser, quien mantiene tranquilo su ánimo en la prosperidad y en la desgracia, quien es paciente y lleno de misericordia, quien está satisfecho, quien ha dominado su yo, su voluntad y tiene la firme resolución del yogui, quien me entrega su mente y su razón por su gran amor y piedad, quien no causa ninguna pena ni temor en el mundo, quien no es entristecido ni turbado por él, quien no tiene la agitación producida por las malas pasiones, quien se ha liberado de la alegría, del temor, del odio y de la ansiedad, quien no desea nada, quien es puro, hábil, indiferente, quien no se entristece por ningún acontecimiento, quien renuncia a toda acción, quien no está ansioso de placeres ni se regocija con ellos, quien no rehúye el dolor ni se aflige con él, quien no distingue entre sucesos felices y desgraciados, quien considera del mismo modo al amigo y al enemigo, la gloria y la infamia, el placer y el dolor, la alabanza y la injuria, la desgracia y la felicidad, el calor y el frío; quien está contento de cualquier cosa y no ama a ningún ser y mantiene su espíritu fijo en Mí.

20. Pero aún entrego un cariño más profundo a los devotos que me consideran como su único fin y que cumplen con una fe y una constancia extraordinarias la norma que yo acabo de exponer y que es el camino de la inmortalidad.

Capítulo XIII

El yoga de la distinción entre el campo y el conocedor del campo

Arjuna dijo:

  1. ¡Oh, Keshava! Quiero conocer qué son la Naturaleza y el espíritu, el campo y el conocimiento del campo, el conocimiento y el objeto de ese conocimiento.

El Bienaventurado Señor dijo:

  1. ¡Oh, hijo de Kunti! El cuerpo es lo que se llama el campo; y los sabios llaman conocedor del campo a quien tiene conocimiento acerca del mismo.
  2. ¡Oh, Bharata! Debes considerarme como el que conoce el campo en todos los campos; la única sabiduría y la verdadera ciencia consiste en conocer el campo y a quien conoce al mismo.
  3. Ahora te diré qué es este campo, su naturaleza, su esencia, su origen, sus transformaciones y sus poderes.
  4. Los rishis lo han cantado en muchos y gloriosos versos; los Brahma- Sutras lo han analizado desde un punto abstracto y filosófico.
  5. La estructura del campo es la siguiente: en líneas generales, una energía oculta e indiferenciada; los cinco estados primarios de la materia; la mente y los diez sentidos, la inteligencia y el yo; los cinco objetos de los sentidos.
  6. Atracción y repulsión, placer y dolor; conciencia, situación y constancia.
  7. Carencia de orgullo y soberbia, mansedumbre, un alma pura, un corazón tolerante, bondadoso, sufrido; pureza de espíritu y de cuerpo, tranquilidad y perseverancia, dominio de sí y de la naturaleza inferior y adoración del Señor.

9-12. Eliminación de la inclinación natural a los objetos de los sentidos, eliminación del egoísmo, eliminación de la entrega a las cosas externas, a la familia y al hogar, la lúcida visión de la inestabilidad de la vida del hombre con su dolorosa sujeción al nacimiento, a la muerte, a la enfermedad y a la vejez; la ecuanimidad en los acontecimientos agradables o desagradables, un espíritu dirigido a la soledad y apartado del tumulto de las masas y las reuniones humanas; una visión filosófica del sentido y origen de la existencia, un profundo conocimiento y una luz espiritual, el yoga de una devoción constante, el amor de Dios, la ininterrumpida adoración del Ser Supremo. Esto es lo único que puede llamarse sabiduría, todo lo demás es ignorancia.

  1. Ahora voy a exponerte la única cosa digna de conocimiento, por la cual el alma, llena de sombras en este mundo, alcanzará de nuevo su naturaleza y su verdadera esencia, es decir, la inmortalidad: es el eterno Brahman, del que no se dice que sea ni ser ni no ser.
  2. Sus manos y sus pies están en todas partes, sus cabezas, sus ojos y sus caras se encuentran por todos los sitios a donde dirijamos nuestra mirada, su oído todo lo oye; llena en su inconmensurabilidad todo el Universo; es el Ser universal.
  3. Él es el origen de los sentidos y de sus propiedades, pero carece de ellos; Él no está ligado a nada, pero es el fundamento de todo; Él se manifiesta en los modos de ser, aunque no está limitado por ellos.
  4. Él es todo lo que hay en nosotros y fuera de nosotros. Él es lo interior y lo exterior, lo lejano y lo próximo, lo móvil y lo inmóvil. Él es tan abstracto que no podemos llegar a conocerlo.
  5. Es indivisible y es Uno, mas se manifiesta en diversas formas mostrándose como cada uno de los seres existentes; de Él se originan eternamente todos los seres, por Él son conservados y también eternamente vuelven a Él.
  6. Él es la luz de las luces, de un resplandor superior a las ingentes tinieblas de nuestra ignorancia; es el conocimiento y el objeto del conocimiento y habita en el corazón de todos los hombres.
  1. De este modo te he expuesto lo que es el campo, el conocimiento y el objeto del conocimiento. Ahora te mostraré mi devenir.
  2. El Espíritu y la Naturaleza son originales y eternos; la Naturaleza origina los modos de ser y las formas con que se presenta a nuestra experiencia.
  3. La Naturaleza origina la cadena de las causas, de los efectos y de las acciones; el Espíritu siente el placer y el dolor.
  4. El Espíritu, ilusionado por la Naturaleza, se entrega con alegría a las criaturas surgidas de la Naturaleza, y esta entrega es la causa de su nacimiento en seres buenos o malos.
  5. El Alma suprema que reside en el cuerpo es un testigo, origen y sostén de la Naturaleza, Señor todopoderoso y supremo Yo.
  6. Quien haya conocido el Espíritu y la Materia tal como te he dicho, no volverá a renacer independientemente del modo como viva u obre.

25-26. Gracias a una profunda meditación, por la que el Yo eterno se nos presenta en nuestra propia existencia, se alcanza el conocimiento antes dicho. O se adquiere por el yoga de los Samkhyas o por el yoga de las obras. Los que no conocen este yoga pueden alcanzar la verdad de otros modos y purificar su espíritu escuchando con fe y atención. Pues independientemente de cómo se consiga, esta verdad vence a la muerte y nos otorga la inmortalidad.

  1. La unión entre el campo y el conocimiento del campo, ¡oh, gran Bharata!, origina todo ser que viene a la existencia, sea móvil o inmóvil.
  2. Feliz es, ¡oh, Supremo Señor!, quien se da cuenta de que habitas en todos los seres, imperecedero e indestructible.
  3. Quien sabe que el Señor habita en todas las fuerzas y en todos los seres no sufrirá daño y alcanzará el supremo bien.
  4. Es sabio quien comprende que toda acción es producida por la Naturaleza y que el Yo es un testigo inactivo.
  5. Quien ve que los distintos seres existentes residen en el Ser eterno y único, alcanza el Brahmán.
  6. Pues, ¡oh, hijo de Kunti!, Él, aunque habite en el cuerpo, ni actúa ni se inmuta porque es eterno, ilimitado, supremo e imperecedero.
  1. Así como el éter, por su propia sutilidad, no puede ser dañado, así el Espíritu, aunque residente en el cuerpo, tampoco puede ser dañado.
  2. ¡Oh, Bharata! Así como el Sol ilumina toda la Tierra, así el Señor del campo ilumina la totalidad del mismo.
  3. Quienes perciben, gracias a su ciencia, la diferencia entre el campo y el que conoce el campo, y también el modo como los seres se liberan de los lazos de la Naturaleza, estos, te digo, alcanzarán el ser supremo.

Capítulo XIV

El yoga de la separación de los tres «gunas»

El Bienaventurado Señor dijo:

  1. Voy a enseñarte la suprema sabiduría, gracias a la cual los que la han alcanzado han llegado a la suprema perfección.
  2. Quienes la han alcanzado se identifican con mi propia naturaleza, y por ello no serán nunca más atormentados por el temor a la destrucción, ni volverán a renacer en la Tierra.
  3. Mi campo es el gran Brahmán y yo, ¡oh, Bharata!, siempre en él, originando el nacimiento de todos los seres.
  4. ¡Oh, hijo de Kunti!, el gran Brahmán es la matriz de todo el ser y yo soy el padre que efectúa la siembra.
  5. El Ser indestructible que habita el cuerpo se encuentra encadenado por sattva, rajas y tamas, los tres modos de ser nacidos de la Naturaleza.
  6. Sattva, gracias a su pureza, es origen de luz y no causa de enfermedad, dolor ni daño de ninguna clase; solamente ata por la inclinación al conocimiento de la felicidad.
  7. La esencia de rajas es el deseo y la pasión; es el producto de la inclinación del alma a los objetos. Y, ¡oh, hijo de Kunti!, el alma encarnada es encadenada por rajas, gracias a la inclinación a las obras.
  8. Producto de la ignorancia, tamas es la perdición de los seres y encadena, ¡oh, Bharata!, por la negligencia y la indolencia.
  9. Así, pues, ¡oh, Bharata!, sattva inclina al placer, rajas a la acción y tamas, producida la ignorancia, inclina a la negligencia y al error.
  10. A veces sattva alcanza la supremacía dominando a rajas y tamas; otras veces, ¡oh, Bharata!, es rajas quien alcanza la supremacía sobre los otros dos; otras veces tamas los domina.
  1. El predominio de sattva se manifiesta porque por todas partes vienen destellos de luz, luz que es de conocimiento, intuición y sabiduría.
  2. Si es rajas quien ha dominado, existen apetitos, una gran actividad, inquietud, deseo y codicia.
  3. Y por último, ¡oh placer de los kurus!, al predominar tamas, surgen la ignorancia, la pereza, la negligencia y el error.
  4. Si dominando sattva llega la muerte, el alma irá a los mundos celestes a donde van los que alcanzaron la más alta sabiduría.
  5. Si se muere en el reinado de rajas, se renacerá en los seres inclinados a la acción; si es tamas quien preside la muerte, renacerá en seres sumergidos en la ignorancia.
  6. El resultado de la acción sáttvica es justo y puro; el resultado de la acción rajásica es el dolor, y el resultado de la acción tamásica es la ignorancia.
  7. La sabiduría nace de sattva, la avaricia de rajas, la negligencia, el error y la ignorancia de tamas.
  8. Aquellos en quienes reina sattva suben a los cielos, en quienes domina rajas permanecen en el medio; quienes son dominados por tamas, y por ello son perezosos e ignorantes, descenderán.
  9. Quien ve que los modos del ser son la única causa y el origen de toda obra y después sabe y conoce a quien está por encima de estos modos de ser se hará semejante a la divinidad.
  10. Si el alma supera a los tres modos de ser de la Naturaleza, no estará sujeta al nacimiento, a la muerte, a la vejez y al dolor, y, por el contrario, alcanzará la inmortalidad.

Arjuna dijo:

  1. ¿Cómo puede conocerse, ¡oh, Señor!, el hombre que ha superado los tres modos de ser? ¿Cómo obra y cómo ha conseguido sobrepasarlos?

El Bienaventurado Señor dijo:

  1. Ha alcanzado el anterior estado, ¡oh, hijo de Pandu!, quien no odia la luz, ni la acción, ni la ignorancia, ni aunque desaparezcan las desea.

23-26. Quien está firmemente establecido no puede ser dañado por los modos de ser; quien está impasible aun viendo que toda acción procede de ellos; quien considera equivalentes la felicidad y el dolor; quien considera igualmente valiosos el oro, el barro y la piedra, el placer y el dolor, la alabanza y la infamia, la gloria y la injuria, los amigos y los enemigos; quien posee una tranquilidad y una calma interior imposibles de turbar; quien no comienza ninguna acción; quien me ama y me adora lleno de amor. Quien reúne estas condiciones, ha superado los modos de ser y puede unirse al Brahmán.

27. Yo soy el fundamento de Brahma, de la inmortalidad y de la imperecedera existencia espiritual, de la ley eterna y de la suprema felicidad.

Capítulo XV

El yoga de la unión con el Supremo Ser

El Bienaventurado Señor dijo:

  1. La higuera sagrada que tiene su origen en la parte superior y cuyas ramas se inclinan hacia abajo, es eterna e imperecedera; los himnos del Veda forman sus hojas, Quien la conoce, conoce el Veda.
  2. Las ramas del árbol cósmico están a la vez por encima y por debajo, crecen según los modos de la Naturaleza; sus hojas son los objetos de los sentidos, sus raíces, que son la pasión y el deseo, se hunden en el mundo de los hombres, produciendo una actividad constantemente desarrollada.

3-5. Nosotros no podemos, en este mundo humano, conocer su verdadera forma, su principio, su fin o su fundamento. Cuando esta higuera sagrada es derrocada gracias a la invencible espada del desinterés, hay que procurar alcanzar el fin supremo del que ya no se vuelve a la vida humana. Varias son las etapas en el camino hacia el supremo Ser: estar libre del error producido por la ilusión, carecer de egoísmo, carecer de toda inclinación, haber dominado los deseos, anular la distinción entre alegría y tristeza, poseer en todo momento una conciencia espiritual.

  1. Entonces se llega al Ser eterno, al que ni la Luna, el Sol o el fuego, dan su luz; no es posible volverse atrás a quien emprendió este camino, y esta es la eterna esencia de mi Ser.
  2. El alma de las criaturas vivientes que se preocupa de la Naturaleza, de la mente y los cinco sentidos es una pequeña partícula de mi Ser.
  3. Así como el viento se lleva el perfume colocado en un vaso, así el Señor lleva estos elementos cuando se encarna en el cuerpo y cuando parte de él.
  1. El Señor usa el oído, el ojo, el tacto, el gusto y el olfato, la mente. Goza con los objetos de ella y de los sentidos, Él, que es el espíritu que reside dentro y fuera.
  2. Ni al venir ni al marcharse, ni en su estancia, en su alegría o en sus manifestaciones, le conocen los descarriados; solamente penetran en su esencia quienes tienen el don del conocimiento.
  3. Los yoguis contemplan al Señor en su propio interior, pero este conocimiento es negado a los ignorantes, por mucho interés que tengan, pues no están dotados de vida espiritual.
  4. Toda la luz que existe en el mundo, la del Sol que todo lo ilumina, la de la Luna y el fuego, provienen de Mí.
  5. Yo me manifiesto en el Universo y todos los seres que existen son gracias a mi poder; Yo soy el Dios Soma, que da su alimento a todas las plantas y árboles.
  6. Yo doy vida al cuerpo de los seres vivientes, pues soy el Espíritu de Vida, y origino la digestión de las cuatro clases de alimentos, junto con la inspiración y la espiración.
  7. Yo resido en el corazón de todos los hombres; por Mí existe la memoria y el conocimiento, y por Mí los hombres son privados de ellos. Yo soy el único que conoce a la perfección todos los Vedas y quien ha hecho el Vedanta.
  8. Existen dos espíritus: el inmutable y el mutable. Todos los seres que existen pertenecen al segundo. Al primero, solamente el ser que ha alcanzado la suma perfección.
  9. Mas hay aún un supremo Espíritu diferente de los anteriores: es el Yo supremo, el eterno Señor que penetra y sostiene los tres mundos.
  10. Yo soy el Purushottama, porque estoy por encima de lo mutable y de lo inmutable, tanto en el mundo como en el Veda.
  11. Quien no está descarriado y reconoce en Mí el Purushottama, me entrega su devoción por completo y en todas las manifestaciones de su ser.
  12. Así pues, Yo he enseñado la doctrina más profunda; quien la conoce, ¡oh, Bharata!, alcanza el perfecto conocimiento y consigue su mayor victoria.

Capítulo XVI

El yoga de la división entre lo divino y lo demoníaco

El Bienaventurado Señor dijo:

1-3. ¡Oh, Bharata! El tesoro del hombre dotado de naturaleza divina es el siguiente: intrepidez, pureza, constancia en el yoga del conocimiento, bondad, dominio de sí, resignación, conocimiento de los libros sagrados, templanza, dulzura, rectitud, benevolencia, sinceridad, santidad, abnegación, tranquilidad, carencia de conocimiento destructor, caridad, largueza, mansedumbre, modestia, inmutabilidad, fuerza, misericordia, paciencia, sencillez, generosidad.

  1. Por el contrario, ¡oh, Partha!, los atributos del hombre dotado de naturaleza demoníaca son: orgullo, pedantería, soberbia, cólera, maldad e ignorancia.
  2. Los dones divinos originan la liberación; los males demoníacos, la esclavitud. Mas, ¡oh, hijo de Pandu!, no tienes por qué entristecerte, pues tu naturaleza es divina.
  3. Dos clases de seres existen en el mundo: los divinos y los demoníacos. Yo ya he descrito, ¡oh, Partha!, con profusión la naturaleza divina. Ahora te expondré la demoníaca.
  4. Los hombres demoníacos carecen del conocimiento de la acción y de la inacción. No conocen la verdad, la obra pura ni el cumplimiento recto.
  5. Para ellos el mundo existe sin Dios. No hay nada verdadero y todo se origina por una mutua concatenación, por el deseo, única causa existente; para ellos el mundo es producto del azar.

9-20. Los hombres demoníacos, con esta falsa concepción del mundo pierden su alma y su razón y son el instrumento de una actuación violenta, dura, demoníaca, destructora, semilla de violencia y de maldad. Llenos de un deseo inagotable, orgullosos y soberbios, estas almas descarriadas persisten en su error y no cesan hasta conseguir los profanos deseos que han surgido en ellos. Para ellos el deseo y el placer son el único objeto de la vida; la ansiedad y los deseos insaciables y desmedidos hacen presa en ellos hasta que mueren. Como están rodeados por centenares de cadenas, llenos de cólera y avaricia, corriendo continuamente para conseguir injustos beneficios que den satisfacción a su placer y les sirvan de regocijo, conciben estos pensamientos: «Hoy he saciado tal deseo; mañana saciaré otro; hoy tengo tanto dinero, mañana tendré más; he matado este enemigo mío, mañana mataré otros. Soy dominador y rey de los hombres. Soy perfecto, fuerte, feliz, dichoso. Entre los que gozan en el mundo, no hay nadie comparable conmigo. Soy rico y de noble familia. Nadie puede comparárseme. Por lo tanto, estoy lleno de alegría y de regocijo». Se precipitan en el horror de su propio vicio, llenos como están de múltiples egoísmos y entregados únicamente a conseguir la realización de sus deseos. Sacrifican y regalan no con un espíritu de caridad, sino por vana ostentación, por soberbia y guiados por un orgullo vacío y estúpido. Odian, menosprecian y quieren abatir al Dios que se oculta en ellos, guiados por el espejismo de su fuerza y su poder, por la violencia de su cólera y su orgullo, pero Yo hago renacer constantemente con nuevas existencias demoníacas a estos seres soberbios llenos de odio hacia Dios, malvados, faltos de caridad y que son los seres más despreciables de la Tierra. Renaciendo en nuevos seres demoniacos nunca me encuentran y vagan enlodados en la más abyecta naturaleza de un alma.

  1. Tres son las causas que destruyen un alma: el deseo, la cólera y la

codicia. Deben evitarse por todos los medios.

  1. Quien ha rechazado, ¡oh, Kaunteya!, estas tres causas, alcanza el Supremo Bien y la más alta felicidad.
  2. Por el contrario, quien no cumple las reglas prescritas por la más alta sabiduría y solamente quiere satisfacer sus deseos, no alcanzará nunca ni la perfección ni la felicidad, ni llevará su alma al estado más elevado.
  3. Así pues, en todo momento debe atenerse a la Suprema Sabiduría y determinar conforme a ella lo que debe hacerse y lo que hay que evitar. Tu actividad en el mundo debe regirse por las reglas de la Suprema Sabiduría.

Capítulo XVII

El yoga de la división según los gunas

Arjuna dijo:

  1. ¡Oh, Krishna! Al hombre que sacrifica a Dios con devoción pero no cumple las normas de la Suprema Sabiduría, ¿qué es lo que le da la fe, sattva, rajas o tamas?

El Bienaventurado Señor dijo:

  1. Como en todas las cosas, hay en los hombres tres clases de fe, que depende de que sea sattva, rajas o tamas el elemento predominante de su ser.
  2. La fe del hombre corresponde a la esencia de su propio ser, ¡oh, Bharata!, el alma del hombre se compone de fe, y todo hombre es fe y la fe es lo esencial de su ser, independientemente de como él la considere.
  3. Los hombres en los que predomina sattva, sacrifican a los dioses; aquellos en quienes predomina rajas, a los dioses de la riqueza y a los demonios; en quienes predomina tamas, los sacrificios se ofrecen a los espíritus más bajos y elementales.

5-7. Son hombres demoníacos los que ejercitan excesivas obscenidades contrarias a la Suprema Sabiduría, llenos de soberbia y orgullo, dirigidos por sus pasiones y deseos; son hombres que pretenden eliminar su propio cuerpo y al hacerlo me dañan a Mí que habito en ellos. La naturaleza distinta de sattva, rajas y tamas hace que, según predomine en el hombre uno u otro, el alimento preferido por él sea distinto y de triple especie, como lo es el sacrificio, el ascetismo y la ofrenda.

  1. El hombre en quien predomina sattva, tanto en su mente como en su cuerpo, gusta de todo lo que favorece la vida, la fuerza interna y externa, la mente, la vida y su cuerpo físico, el placer y la felicidad; gusta también de todo lo que es agradable y dulce.
  1. El hombre dominado por rajas gusta del alimento ácido, ardiente, áspero y amargo, el cual origina la enfermedad y los trastornos mentales.
  2. El hombre dominado por tamas gusta del alimento frío, impuro, corrompido, de los residuos alimenticios dejados por otros, como lo hacen los animales.
  3. Un sacrificio es sáttvico si se ofrece sin ansia de obtener un provecho personal y se ejecuta de un modo justo y pensando únicamente en el sacrificio que se ofrece.
  4. Un sacrificio es rajásico si se ofrece para obtener un provecho personal o para vana ostentación, ¡oh, excelente Bharata!
  5. Un sacrificio es tamásico cuando se ofrece incumpliendo la ley justa, cuando carece de ofrenda, de fórmulas mágicas y de fe.
  6. La ascética propia del cuerpo consiste en adorar a Dios, al guía espiritual, al sabio, al que ha nacido por dos veces, a la moralidad, a la castidad, al respeto de la vida y a la mansedumbre.
  7. La ascética de la palabra consiste en no dañar con la palabra a nadie, en decir siempre la verdad, en producir con nuestra palabra el bien y la felicidad, en el estudio de los divinos libros.
  8. La ascética propia de la mente consiste en poseer un espíritu alegre y tranquilo, suave, en cultivar el silencio, el dominio de sí y la purificación de las pasiones.
  9. Una ascética es sáttvica si se cumple con una fe elevada, sin desear nada a cambio, y sin excesos.
  10. Una ascética es rajásica si se hace para obtener en este mundo honores y gloria, por vana ostentación y, por lo tanto, esta ascética es pasajera e inestable.
  11. Una ascética es tamásica si se hace con un espíritu malvado, deseando dañar a los demás, imponiéndonos de un modo forzado el dolor y el sufrimiento.
  12. Quien da por deseo de hacer bien y sin recibir nada a cambio, quien da de un modo justo en el tiempo y en el lugar y a quien lo necesita, este hombre da de un modo sáttvico.
  1. Quien da de mal gusto o con miras personales y egoístas, esperando alguna recompensa, da de un modo rajásico.
  2. Quien da sin fijarse en si es un momento, lugar o persona oportuna, sin preocuparse de lo que siente quien recibe su ofrenda y quien desprecia al mismo a quien ofrece, da de un modo tamásico.
  3. El Brahmán que creó los Brahmanes, los Vedas y el sacrificio, es definido por la fórmula «aum tat sat».
  4. Cumpliendo con las normas de la ley, quienes conocen el Brahmán, al comenzar un sacrificio, una ofrenda, un ejercicio ascético, dicen «aum».
  5. Los deseosos de liberación ejecutan un sacrificio, una ofrenda, un ejercicio de ascetismo, carentes de recompensa y diciendo «tat».
  6. Sat significa bien y existencia. Además, ¡oh, Partha!, sat quiere decir también acción buena.
  7. Sat es constancia en el sacrificio, la ofrenda y el ascetismo; ejecutar las obras como un sacrificio, como una ofrenda, como ascetismo.
  8. Por el contrario, ¡oh, Partha!, tanto en este mundo como en el otro, lo que se hace sin fe, el sacrificio, ofrenda o ascetismo carente de ella, es equivalente a la nada, es «asat».

Capítulo XVIII

El yoga de la renunciación por la liberación

Arjuna dijo:

  1. ¡Oh, poderoso guerrero; oh, Hrshikesha; oh, Keshi, nishudana!: exponme lo que sea y la diferencia entre el renunciamiento exterior y el interior.

El Bienaventurado Señor dijo:

  1. Los sabios llaman renunciamiento exterior al abandono de las acciones engendradas por el deseo; y llaman renunciamiento interior al abandono del interés por el fruto de las obras.
  2. Unos sabios dicen: «Toda acción debe rechazarse como un mal»; otros dicen: «No hay que rechazar los sacrificios, las ofrendas ni el ascetismo».
  3. Escucha ahora, ¡oh, excelso Bharata!, mi doctrina sobre el renunciamiento interior, ya que el renunciamiento de las obras ha sido ya expuesto.
  4. Los sacrificios, las ofrendas y el ascetismo deben realizarse, pues son purificadores.
  5. Incluso, ¡oh, Partha!, deben ejecutarse acciones, pero sin tener interés en su fruto.
  6. Las acciones ejecutadas con justicia deben cultivarse, y el que renuncia a ellas por ser un ignorante no obtiene fruto, pues su renunciación es tamásica.
  7. Tampoco obtiene fruto de su renuncia, por ser rajásica, el que renuncia a las obras porque originan tristeza, porque atormentan el cuerpo.
  1. Por el contrario, hará una renunciación sáttvica el que ejecuta acciones con arreglo a la justicia, sin encadenarse por ellas y sin tener interés en su fruto.
  2. El sabio que ha alcanzado la verdad y que practica el renunciamiento con una mente sáttvica, no huye ante una acción dolorosa ni se inclina ante la acción agradable.
  3. Puesto que los hombres no pueden renunciar a toda clase de acciones, alcanzará el renunciamiento interior quien no se liga al resultado de la acción.
  4. Solamente los esclavizados por el deseo y el yo tienen en cuenta las tres clases de resultados de la acción: agradable, desagradable o mezcla de ambos; pero, para el alma perfecta, esta distinción carece de sentido.
  5. Escucha ahora, ¡oh, poderoso guerrero!, las cinco causas para la realización de las acciones que nos ha enseñado el Samkhya.
  6. Son las siguientes: el cuerpo, el autor, los instrumentos, los esfuerzos y el destino.
  7. Estas cinco causas unidas son la causa eficiente que produce el resultado de la acción ejecutada por el hombre con su mente, su palabra y su cuerpo.
  8. Por ello, es un ignorante, y tiene su inteligencia descarriada, quien considera su yo como la única causa de la acción.
  9. Quien se ha liberado de la esclavitud de su yo y tiene su inteligencia despejada no matará, pero, incluso si mata, no quedará encadenado.
  10. El conocimiento, su objeto y el cognoscente forman el estímulo mental dirigido a la acción, y la acción adquiere unidad y se hace posible por el autor, el instrumento y la propia acción realizada.
  11. El conocimiento, la obra y el autor pueden ser de tres especies, conforme a los diferentes modos de ser; escucha ahora esta doctrina, propia del Samkhya.
  12. Gracias al conocimiento sáttvico, el hombre alcanza a comprender que, a través de todo el devenir, existe un Ser indestructible, que en todas las divisiones hay un Ser indivisible.
  13. El conocimiento que solamente ve las cosas en su multiplicidad, en su diferente existencia y en su diversidad de acción, es rajásico.
  1. El conocimiento que ve las cosas con una visión superficial y vana, sin alcanzar la verdadera esencia del mundo, es tamásico. Él considera una sola cosa o un solo movimiento como si fuera el Todo.
  2. Si una acción se ejecuta con arreglo a la justicia, sin ligarse a ella, sin atracción ni repulsión, sin interés por su resultado, es sáttvica.
  3. Una acción es rajásica si se hace impelido por el deseo, de un modo egoísta, exaltando la propia personalidad, con un esfuerzo desmesurado.
  4. Una acción es tamásica si se realiza ciegamente, sin sopesar la capacidad, sin pensar en sus consecuencias ni en el mal causado al prójimo.
  5. Quien obra sin encadenarse, sin egoísmo, con firmeza, con rectitud, sin interés en el éxito ni en el fracaso, es sáttvico.
  6. Quien obra encadenándose, interesado en el resultado, con codicia, con violencia, con crueldad y perversión en los medios, alegre en el éxito y triste en el fracaso, es rajásico.
  7. Quien obra mecánicamente, obcecado, sin energía, procurando evitar su obligación, es tamásico.
  8. La razón y la constancia son de tres clases, conforme a los tres modos de ser; ahora, ¡oh, Dhananjaya!, voy a mostrártelos.
  9. Un entendimiento, ¡oh, Partha!, que distingue entre lo que debe hacerse y evitarse, lo que debe temerse y no temerse, lo que encadena o libera al hombre, es sáttvico.
  10. Un entendimiento que no distingue claramente entre lo justo y lo injusto, entre lo que debe y no debe ser hecho, es rajásico.

32 Un entendimiento que a causa de su ignorancia no sabe distinguir la verdadera ley de la falsa, y contempla erróneamente todas las cosas, es ¡oh, Partha!, tamásico.

  1. ¡Oh, Partha! La constancia que nunca vacila y que consigue, gracias al yoga, dominar la mente, los sentidos y la vida, es sáttvica.
  2. La constancia, ¡oh, Partha!, que obtiene el derecho y la ley, el interés y el placer y que se interesa desmesuradamente en los frutos de la acción, es rajásica.
  3. La constancia, ¡oh, Partha!, que hace, al sumergir en la ignorancia a quien la tiene, que no se renuncie al sueño, al temor, al dolor, al desfallecimiento y al orgullo, es tamásica.

36-39. Voy a exponerte, ¡oh, valiente Bharata!, las tres clases de placeres que existen. El placer por el que se alcanza el dominio de sí, por el que se elimina el dolor, que primero es amargo como un veneno y después agradable como el néctar, que nace de la tranquilidad de la mente y del espíritu, es sáttvico.

40. El placer originado al unirse los sentidos con su objeto, primeramente dulce como el néctar y después amargo como el veneno, es rajásico. El placer originado por la ignorancia y que, a su vez, la engendra, que se origina con el sueño y la indolencia, es tamásico.

  1. Todo lo existente en la Tierra, en el cielo, incluso los dioses, están sujetos a estos tres modos de ser de la Naturaleza.
  2. Las obras de los Brahmanes, de los guerreros, de los comerciantes y artesanos, de los esclavos, son diversas según las cualidades de su propia naturaleza.
  3. La actividad del Brahmán originada por su propia naturaleza es tranquila, dueña de sí, ascética, pura, magnánima, inteligente, sin pecado, conocedora de la suprema verdad.
  4. La actividad del guerrero es el heroísmo, el valor, la audacia, la combatividad, la generosidad, la grandeza de espíritu, el odio a la derrota.
  5. La actividad del comerciante y del artesano es la agricultura, la ganadería y el comercio. La actividad del esclavo es toda acción de baja naturaleza.
  6. Pero el hombre que realiza el trabajo que le es propio por su propia naturaleza, con cuidado, alcanza la perfección. Esta doctrina te la expondré ahora mismo.
  7. Todo hombre alcanza la perfección adorando, con el trabajo que le es propio, al Ser creador de todos los seres, que abarca todo el Universo.
  8. Todo ser debe preferir su propia ley de actividad, aunque sea imperfecta, a la ley de otro ser, aunque sea superior. El que cumple la ley de su propia naturaleza no peca.
  9. ¡Oh, Kaunteya! La acción ejecutada por un hombre, aunque sea imperfecta, debe continuarse, pues todas las acciones son ensombrecidas por los defectos, como el humo ensombrece el fuego.
  1. Si se tiene una intelección perfecta, un alma dueña de sí y carente de deseos y se ha alcanzado el renunciamiento, se logrará la perfección suprema de «la ausencia de acción».
  2. Voy a exponerte ahora, ¡oh, Kaunteya!, el supremo conocimiento, consistente en el modo como se alcanza el Brahmán cuando se ha llegado a este grado de perfección suprema.

52. Para alcanzar el Brahmán, un hombre debe lograr el siguiente estado: unificar su inteligencia, dominar sus deseos y tener una voluntad firme; renunciar a los objetos de los sentidos, a toda inclinación o aversión, lograr una soledad impersonal, dominar su palabra, su cuerpo y su mente; unirse con su más profundo yo en meditación, rechazar todo deseo y encadenamiento, evitar el egoísmo, la violencia, el orgullo, el placer, la ira, el deseo de propiedad, no dar sentido a las palabras «yo» y «lo mío», alcanzar una suprema impasibilidad.

  1. Si un hombre alcanza el Brahmán, si no se entristece ni desea nada, si considera iguales a todos los seres y dominado su yo, es entonces cuando me ama y me adora de un modo supremo.
  2. Gracias a su amor me conoce, dándose cuenta de lo que yo soy y de todo lo que soy, de todo mi Ser y de toda mi esencia; y, después de haber conocido esto, se une Conmigo.
  3. Y este hombre conseguirá que Yo le conceda el estado eterno e indestructible si ejecuta todas sus acciones unido siempre a Mí.
  4. Deberás tener siempre tu conciencia y tu corazón unidos Conmigo, dedicándote a Mí por completo, entregándome todas tus acciones, practicando el yoga de la voluntad y de la inteligencia.
  5. Al estar unido Conmigo con tu corazón y tu conciencia, vencerás con mi ayuda todos los obstáculos y dificultades; pero caerás en la perdición si, sumergido en el egoísmo, no escuchas mis palabras.
  6. Tú dices, guiado por tu egoísmo: «No quiero luchar»; pero tu decisión es inútil, pues este combate te es ordenado por tu propia naturaleza.
  7. Aunque, ¡oh, Kaunteya!, no quieras combatir, juzgando las cosas con un criterio erróneo, tendrás que hacerlo, pues serás obligado por tu propia naturaleza.
  1. ¡Oh, Arjuna! Dios reside en el corazón de todos los hombres, y es Él el que les hace actuar como marionetas, gracias a su Omnipotencia.
  2. Por su divina bondad alcanzarás la paz suprema y una vida eterna, si te refugias en Él con todo tu ser.
  3. Te he expuesto el conocimiento más secreto y más elevado; medita sobre él y después actúa según tu parecer.
  4. Ahora voy a enseñarte la doctrina más secreta y más elevada; por tu bien lo haré, ya que eres mi bien amado.
  5. Yo te aseguro y te prometo, porque te amo, que si fijas tu pensamiento en Mí y me amas, me adoras y me ofreces sacrificios, arrodillándote ante Mí, te unirás Conmigo.
  6. Refúgiate en Mí, renunciando a todas las leyes y Yo te libraré del mal y del pecado.
  7. Yo te he comunicado esta doctrina y no deberás decírsela a nadie que carezca de renunciamiento, de devoción, de caridad, ni a quien me desprecia y me olvida.

67-69. Quien lleno de devoción hacia Mí comunica a mis adoradores esta suprema doctrina, logrará la unión conmigo, y no hay ningún hombre que haga como él lo que más me agrada, ni podrá existir nadie a quien Yo más quiera.

  1. Y el hombre que estudie esta sagrada doctrina que te he comunicado Me adorará con el sacrificio del conocimiento.
  2. Creyendo en Mí sin críticas vanas y lleno de fe, el hombre que escuche esta doctrina marchará al mundo de los justos.
  3. Y esta doctrina, ¡oh, Partha!, ¿la has escuchado con toda atención? ¿Se ha disipado ya, ¡oh, Dhananjaya!, el error que te acongojaba?

Arjuna dijo:

  1. Gracias a Ti, ¡oh, Ser infalible!, he alcanzado la luz y destruido mi ignorancia, he borrado mi error y estoy firme en tu doctrina; desde ahora obraré según tu palabra.

Sanjaya dijo:

  1. He escuchado este diálogo entre Vasudeva y el magnánimo Partha, y sus palabras me han atemorizado.
  1. He oído del propio Krishna, el divino Señor del Yoga, y por la bondad de Vyasa, este supremo secreto, este yoga de la liberación.
  2. ¡Oh, Rey! Más y más se alegra mi alma cuando vienen de nuevo a mi mente las sagradas y asombrosas palabras de Keshava y Arjuna.
  3. Me alegro más y más y me maravillo cuando recuerdo la grandiosa forma tomada por Hari.
  4. Donde está Krishna, Señor del Yoga, donde está Partha, el arquero, están necesariamente la gloria, la victoria, la felicidad y la ley inmutable de justicia.

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